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Los shows recientes de grandes figuras internacionales como BTS han reavivado el fenómeno conocido como “depresión post concierto”, una reacción que puede manifestarse a través de nostalgia, falta de motivación y deseos de revivir los momentos vividos. La psicóloga Mireya Sepúlveda explicó que esta experiencia no constituye un diagnóstico de salud mental, sino una respuesta emocional real tras vivir un evento significativo. Aunque la intensidad emocional puede generar tristeza y desgano temporales, es importante diferenciar entre una reacción esperable y síntomas que requieren atención profesional, especialmente si persisten en el tiempo y afectan la vida diaria. Validar las emociones, fomentar la escucha activa y permitir que los jóvenes compartan sus recuerdos son algunas recomendaciones clave para ayudar a quienes experimentan esta tristeza post concierto.
Los recientes shows de grandes figuras internacionales, como BTS, volvieron a poner sobre la mesa un fenómeno conocido popularmente como ‘depresión post concierto‘.
Se trata de una reacción que puede manifestarse a través de nostalgia, falta de motivación o deseos constantes de revivir los momentos que marcaron la presentación.
Sin embargo, ¿es realmente una enfermedad o corresponde a una respuesta emocional frente al término de una experiencia especialmente significativa?
Mireya Sepúlveda, psicóloga infantil y juvenil de Clínica Alemana, explicó que este fenómeno no constituye por sí mismo un diagnóstico de salud mental, aunque reconoció que las emociones que experimentan los fanáticos son reales.
“No estamos hablando de un episodio depresivo ni de un trastorno clínico. Es una experiencia emocional real tras vivir un evento esperado durante meses”, sostuvo.
Sumado a esto, explicó: “Al concluir el concierto, se genera un contraste brusco entre la alta intensidad afectiva experimentada y el regreso a la rutina cotidiana, lo que suele traducirse en nostalgia, tristeza o desgano pasajero”.
Tras el paso de BTS en Chile: ¿qué es la ‘depresión post concierto’?
De acuerdo con la especialista, para comprender este fenómeno es importante considerar el vínculo que los seguidores construyen con sus artistas favoritos.
En particular, durante la adolescencia y juventud, la música puede desempeñar un papel relevante en la construcción de la identidad y el sentido de pertenencia.
Bajo esa lógica, asistir a un concierto no solo representa la oportunidad de escuchar canciones en vivo, sino también de compartir con miles de personas que mantienen intereses, valores y gustos similares.
Esta experiencia colectiva puede generar una conexión emocional intensa, especialmente entre comunidades de seguidores muy comprometidas, como las de BTS o Taylor Swift.
A ello se suma otro elemento: las llamadas relaciones parasociales, vínculos emocionales unidireccionales que algunas personas desarrollan con figuras públicas.
“Los fans perciben a estas figuras públicas como personas muy cercanas o familiares. Por ello, para algunas personas el fin del concierto es procesado por la mente como una separación o pérdida transitoria de ese vínculo tan valorado e idealizado”, añadió Sepúlveda.
De esta manera, el término del espectáculo puede generar un contraste emocional importante entre la experiencia vivida y el regreso a las actividades habituales.
¿Cuándo la llamada ‘depresión post concierto’ debería generar preocupación?
Más allá de la nostalgia que puede provocar el final de un show, la psicóloga advirtió que existen diferencias entre una reacción emocional esperable y síntomas que requieren mayor atención.
Por ejemplo, durante los primeros días resulta habitual sentir deseos de revisar fotografías, repetir videos de la presentación o conversar constantemente sobre lo ocurrido.
Asimismo, algunas personas pueden experimentar dificultades leves para concentrarse o una sensación pasajera de desgano.
No obstante, la situación cambia cuando estas emociones se mantienen durante un período prolongado y comienzan a interferir con las actividades cotidianas.
En ese contexto, la especialista identificó algunas señales que merecen atención, como tristeza persistente, dificultades importantes para retomar la rutina o alteraciones significativas en el sueño y el apetito.
Según explicó, estas manifestaciones podrían estar relacionadas con alguna condición de salud mental previa o coexistente, por lo que sería recomendable buscar orientación profesional.
¿Cómo ayudar a alguien que experimenta tristeza después de un concierto?
Frente a esta situación, Mireya Sepúlveda entregó una serie de recomendaciones dirigidas especialmente a las familias de adolescentes y jóvenes que experimentan estas emociones.
Uno de los principales consejos consiste en evitar minimizar la importancia que tuvo el espectáculo para la persona.
Por lo mismo, recomendó no utilizar expresiones como “es solo un concierto” o “es una exageración por un grupo de cantantes”, considerando que este tipo de eventos puede tener un profundo significado personal.
Otro aspecto relevante es fomentar la escucha activa y permitir que los jóvenes compartan sus recuerdos sin sentirse cuestionados.
En ese sentido, revisar fotografías, mostrar videos o volver a escuchar las canciones del artista puede ayudarlos a procesar la experiencia y recordar los momentos positivos.
Finalmente, la profesional destacó la importancia de validar las emociones y conversar sobre aquello que los seguidores admiran de sus ídolos.
Preguntarles qué valores, cualidades o experiencias los conectan con determinado cantante o agrupación puede contribuir a que incorporen el concierto como un recuerdo significativo.
Así, la especialista recalcó que la denominada ‘depresión post concierto’ no necesariamente representa un problema de salud mental, sino que habitualmente corresponde a una respuesta emocional transitoria ante el término de una vivencia esperada durante mucho tiempo.