VER RESUMEN

Resumen automático generado con Inteligencia Artificial

El “impuesto rosa” en Chile ha sido denunciado por el Sernac, que reveló que el 70% de los productos dirigidos a mujeres son más caros sin justificación técnica. Este fenómeno se refiere a la diferencia de precios en productos similares para hombres y mujeres, que no se explica por cambios en calidad o composición, sino por factores como marketing o diseño. El estudio detectó que las mujeres pagan más por productos cotidianos como desodorantes, incluso con menor cantidad, lo que genera una brecha injusta. Aunque no siempre es ilegal, las empresas deben justificar estas diferencias para evitar discriminación sin razón, por lo que se recomienda comprar con plena conciencia del producto.

Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

¿Has notado que un mismo producto cuesta más solo por estar dirigido a mujeres? Se trata del llamado “impuesto rosa“, un fenómeno que en Chile ha sido denunciado por el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac).

¿Qué es el impuesto rosa?

En concreto, el “impuesto rosa” se refiere a una diferencia de precios que afecta a productos dirigidos a mujeres, los que suelen ser más caros que otros similares o incluso idénticos pensados para hombres.

Esta brecha no necesariamente se explica por cambios en su calidad o composición, sino que muchas veces responde a factores como el marketing, el diseño o el público al que están orientados.

En la práctica, esto provoca que las mujeres paguen más por productos de uso cotidiano, sin que exista una razón técnica clara que justifique esa diferencia.

“Las mujeres terminan pagando más por el mismo producto que los hombres”

De acuerdo con un informe del Sernac del año 2021, en el que analizaron 251 pares de productos en Santiago y Valparaíso, detectaron que “en más del 70% de esos productos eran más caros en el caso de las mujeres”.

Desde el organismo, indicaron que se compararon artículos “funcionalmente idénticos o similares, que tenían los mismos atributos, las mismas características”. Sin embargo, solo por estar dirigidos a mujeres, su precio aumentaba.

El estudio detectó que algunos productos femeninos pueden traer menos cantidad o gramaje, manteniendo el mismo precio. “Pagan más por el mismo producto que los hombres”, aseguran.

Por ejemplo, en desodorantes, “la mujer podría terminar pagando un 11% más por un producto similar, pero con un gramaje más bajo”.

Sernac

¿Es ilegal?

Aunque puede parecer injusto, no siempre constituye una infracción a la ley, sin embargo, sí existe un límite: las empresas deben justificar estas diferencias, ya que no puede haber discriminación sin razón.

Frente a este escenario, desde el organismo recomendaron “comprar con plena conciencia del producto”, es decir, comparar atributos reales y no dejarse llevar por el color, el envase o el mensaje publicitario, ya que muchas veces ahí está la diferencia de precio.