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Expertos advierten sobre los riesgos del consumo de pescados con altos niveles de mercurio, como el metilmercurio, capaz de provocar graves consecuencias en la salud. Este elemento se acumula en el organismo humano y puede afectar el sistema nervioso central, generando daños irreversibles, sobre todo en etapas sensibles como el embarazo y la lactancia. Se destaca que el mercurio se libera al ambiente por fenómenos naturales y actividades humanas, terminando absorbido por los peces, especialmente aquellos de mayor tamaño y edad. Pescados como el pez azul, el atún y la caballa presentan altos niveles de mercurio, por lo que se recomienda informarse antes de incluirlos en la dieta para evitar complicaciones a largo plazo, especialmente en grupos de riesgo.

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El consumo de pescado suele asociarse a una alimentación saludable, pero expertos advierten que no todos los productos del mar resultan igual de beneficiosos.

De hecho, algunos pueden representar un riesgo importante para la salud debido a sus altos niveles de mercurio, una sustancia que, en grandes cantidades, puede provocar graves consecuencias en el organismo.

Así lo explicó el investigador científico Mark Stibich en el portal Very Well Fit, donde detalló que el tipo de mercurio más peligroso para los humanos es el metilmercurio. Este compuesto pertenece al grupo de los orgánicos y destaca por su alta toxicidad.

“Con el tiempo, el mercurio puede acumularse lentamente en el organismo de los humanos, los peces y otros animales que se alimentan de pescado”, indicó el especialista.

El problema no es menor. Este elemento afecta directamente el sistema nervioso central y puede generar daños irreversibles, especialmente en etapas sensibles como el embarazo o la lactancia. Por lo mismo, el experto advirtió que las mujeres en estas condiciones deben tener especial cuidado con su alimentación.

En esa línea, el artículo detalla que una alta exposición al metilmercurio en menores puede derivar en complicaciones como parálisis cerebral, ceguera, sordera, deterioro cognitivo, problemas pulmonares y alteraciones en el crecimiento. En adultos, en tanto, se han identificado efectos negativos en órganos como los riñones y el cerebro.

La relación del pescado y el mercurio

Pero, ¿cómo llega el mercurio a los pescados? Según el análisis, este elemento se libera al ambiente por fenómenos naturales como erupciones volcánicas o incendios forestales, así como también por actividades humanas como la quema de carbón, petróleo o madera.

Luego, al depositarse en el agua, bacterias lo transforman en metilmercurio, que termina siendo absorbido por los peces.

Un factor clave tiene que ver con el tamaño y la edad de las especies. “Mientras más grandes los peces, más mercurio tienen”, explicó el investigador, ya que estos consumen a otros más pequeños y acumulan el metal con el paso del tiempo.

Entre los pescados con altos niveles de mercurio figuran el pez azul, el agrupador, la lubina chilena, la caballa española, la corvina blanca del Pacífico, el pez sable, la perca oceánica y algunos tipos de atún, como el albacora enlatado o el de aleta amarilla.

Aún más preocupante resulta el caso de especies con niveles extremadamente altos, cuyo consumo debería evitarse por completo. En este grupo aparecen la caballa real, la aguja, el reloj anaranjado, el tiburón, el pez espada, el blanquillo del Golfo de México y el atún patudo.

Por lo mismo, los especialistas recomiendan informarse bien antes de incluir ciertos pescados en la dieta, especialmente en grupos de riesgo, para evitar complicaciones que podrían afectar la salud a largo plazo.