Si bien para muchos las picaduras de zancudo suelen considerarse un problema menor, no es igual para todos.
La enfermera especialista en heridas y directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Sara Contreras, explica que existen determinados segmentos en los que la atención debe ser mayor, “particularmente aquellas personas con piel atópica, es decir, quienes presentan reacciones exacerbadas o requieren un cuidado más constante de la piel“.
Además, en el caso de los niños pequeños, especialmente los menores de dos años, y también en las personas mayores, cuya piel es más delgada y ha perdido elasticidad, la preocupación debe ser mayor.
En estos últimos, “el acto de rascarse puede provocar una lesión por grataje, con un riesgo más alto de complicaciones”, advierte.
Para estos grupos, la exposición a picaduras requiere tomar resguardos adicionales, sobre todo en períodos en que la presencia de zancudos aumenta, como ha ocurrido en las últimas semanas. En ese contexto, la académica recomienda el uso de ropa que cubra la mayor parte del cuerpo como una medida básica.
“Mangas largas, pantalones que cubran las extremidades y calcetas ayudan a reducir la piel expuesta. Cuando se realizan actividades al aire libre, en especial en zonas cercanas a humedales, es aconsejable también considerar gorros que protejan la nuca, evitando así otra zona frecuente de picaduras”, enumera.
¿Cómo reaccionar a la picadura de zancudos?
Saber reaccionar es clave. Cuando ocurre una picadura, las primeras acciones son simples, pero relevantes.
“Se debe lavar la zona con agua y jabón, y luego aplicar frío mediante hielo o compresas, manteniéndolas por intervalos de tiempo y repitiendo el procedimiento si es necesario”, detalla la especialista.
Si bien existen tratamientos farmacológicos como corticoides o antihistamínicos, su uso debe ser indicado por un especialista y en la mayoría de los casos requieren de receta médica. Las personas que presentan atopía o alergias suelen estar familiarizadas con estas indicaciones y recurren a consulta para obtener el tratamiento adecuado.
Posibles complicaciones
Una de las principales complicaciones, advierte la enfermera, no proviene directamente de la picadura, sino del rascado. La irritación que produce la saliva del mosquito lleva, muchas veces de manera inconsciente, a dañar la piel, especialmente durante el sueño.
“Esa lesión permite el ingreso de microorganismos, ya sea desde las uñas o desde la propia superficie cutánea, generando infecciones localizadas. Por ello, es importante observar la evolución de la lesión”, dice Contreras.
“Lo esperable – continúa- es una pequeña zona endurecida con un halo rojizo alrededor. Cuando esa reacción se amplía, abarca un área mayor o aparecen lesiones en otras partes del cuerpo, como manchas, ampollas o áreas más extensas de enrojecimiento, es necesario consultar”.
En esos casos, puede tratarse de una reacción alérgica más intensa, que se presenta con mayor frecuencia en personas con piel atópica o con antecedentes de alergias de contacto.
Por eso, refuerza, las picaduras de zancudo no deben subestimarse, especialmente en personas más vulnerables. Adoptar medidas de protección, cuidar la piel después de una picadura y estar atentos a cualquier cambio fuera de lo habitual permite evitar complicaciones y actuar a tiempo cuando sea necesario.