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Para cuidarse en este verano: ¿cada cuánto hay que aplicarse el bloqueador solar?

Para cuidarse en este verano: ¿cada cuánto hay que reaplicar el bloqueador solar?
Contexto | Agencia UNO
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El bloqueador solar es fundamental para proteger la piel de los rayos UV durante todo el año, no solo en verano. Los especialistas recomiendan su aplicación constante para prevenir quemaduras y envejecimiento prematuro. Se aconseja reaplicarlo cada dos horas y con mayor frecuencia si se realiza actividad física, se suda mucho o se está mucho tiempo al sol. Es importante elegir un protector solar de amplio espectro con FPS adecuado, preferiblemente con óxido de zinc, y verificar la vigencia del producto para garantizar su efectividad.
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El uso de bloqueador solar es una de las principales herramientas para cuidar la piel frente a los efectos nocivos de la radiación ultravioleta (UV), especialmente en verano.

Su aplicación constante permite crear una barrera protectora que ayuda a prevenir quemaduras, envejecimiento prematuro y otros daños cutáneos.

Si bien muchas personas asocian su uso exclusivamente a la temporada estival, los especialistas recomiendan aplicarlo durante todo el año, incluso en jornadas nubladas, ya que los rayos UV siguen presentes.

Para que su efecto sea realmente eficaz, es clave reaplicarlo con regularidad.

No solo en verano: ¿cada cuánto hay que echarse el bloqueador solar?

La periodicidad depende de distintos factores, como la actividad física, el sudor o el contacto con el agua.

Como norma general, se aconseja renovar el bloqueador cada dos horas, aumentando la frecuencia si se nada, se transpira en exceso o se permanece expuesto al sol por periodos prolongados, según recomienda la (Asociación Chilena de Seguridad) ACHS.

Los protectores solares incluyen componentes activos como óxido de zinc o dióxido de titanio, encargados de reflejar o absorber la radiación UV.

Al momento de elegir un producto, es fundamental optar por uno de amplio espectro, capaz de proteger tanto de los rayos UVA como UVB.

En ese sentido, los bloqueadores físicos, como los que contienen óxido de zinc, suelen ser mejor tolerados por la piel y generan menos irritación que los filtros químicos.

Respecto al Factor de Protección Solar (FPS), este indica la capacidad del producto para bloquear los rayos UVB.

Un FPS más alto entrega mayor resguardo, aunque no garantiza una protección absoluta: por ejemplo, un FPS 30 filtra cerca del 97 % de los rayos UVB, mientras que un FPS 50 alcanza aproximadamente el 98 %.

Otro aspecto clave es revisar la vigencia del producto. Usar un bloqueador vencido reduce considerablemente su efectividad y deja la piel expuesta a daños.

En general, estos productos tienen una duración estimada de dos a tres años, aunque siempre es recomendable seguir las instrucciones del fabricante.