El corte de pelo de uno de sus hijos fue motivo suficiente para generar la furia incontrolable del ruso Oleg Belov, que terminó asesinando a toda su familia y luego mutilando sus cuerpos con un hacha.

El homicida contó en la corte que su esposa y madre de sus hijos, Yulia (32), lo había amenazado con divorciarse y llevarse a los niños lejos, antes de lo ocurrido la fatídica tarde, cuando el pequeño Fyodor (6 años) llegó a casa con un peinado ridículo del que culpó a su señora. Todo esto habría derivado en la macabra serie de hechos que narramos a continuación.

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“Le cortó el pelo como a un loro. Le pregunté ‘¿estás bromeando o qué?’. Traté de sacar el broche del pelo y comenzó una pelea. La golpeé dos veces en la cara y ella corrió y comenzó a tocar las puertas de los vecinos. Gritaba más fuerte que nunca. Yo estaba muy asustado y pensé que se llevarían a los niños de mi lado para siempre”, declaró el homicida, según informó Daily Mirror.

Aunque logró terminar con los gritos de su mujer, la historia tomaría un vuelco brutalmente horroroso desde ese punto…

“Logré traerla de vuelta a casa y cuando me acerqué amenazó con llamar a la policía. Sentí rabia y me di cuenta de que la mataría. De otra manera iba a perder a mis niños. Tomé un cuchillo de caza y me acerqué por detrás. La apuñalé con el cuchillo en su lado derecho y luego maté a los niños para que se quedaran conmigo. La Biblia dice que los niños resucitarán, así que decidí que eso pasaría y así estaríamos juntos de nuevo”, señaló el sujeto en el tribunal ante la mirada atónita de los jueces y el jurado.

Luego de apuñalar a su mujer, la mayor de las hijas de la pareja se acercó a ver a su mamá, pero él la tomó, la alejó y la apuñaló 6 veces, luego continuó con la matanza de sus otros 5 hijos, incluido el pequeño Fyodor, que se ocultaba en el baño, pero no se pudo salvar de las más de 4 puñaladas que le dio su descontrolado padre.

Pronto se fue a la casa de su madre, Zinaida Belova, de 71 años y la apuñaló 21 veces. Luego tomó un hacha, con la que desmembró y descuartizó todos los cuerpos y los guardó en bolsas, usando colonias y perfumes para ocultar el olor.

El hombre de 53 años fue sentenciado a cadena perpetua, luego de finalmente admitir el ataque de rabia que lo llevó a matar a su familia y descuartizar los cuerpos, después de meses de desviar la atención y culpar a primos y vecinos del bestial parricidio, aunque insiste en que lo obligaron a ‘inventar’ la historia y que apelará a la sentencia.

Las investigaciones determinaron que no tenía problemas psiquiátricos, que lo absolvieran de enfrentar a la justicia.