La llegada de las vacaciones de invierno no solo genera cambios en la rutina escolar de miles de familias, sino que también abre un período clave para las empresas, que deben gestionar las solicitudes de descanso de sus trabajadores bajo nuevas exigencias legales.
En ese contexto, la Ley 21.643, conocida popularmente como Ley Karin, cobra especial relevancia. La normativa estableció un marco legal para prevenir y sancionar el acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en los espacios de trabajo en Chile.
En términos generales, la ley busca proteger la salud mental de los trabajadores y promover ambientes laborales “seguros, respetuosos y libres de violencia”.
Por lo mismo, durante esta temporada en que muchos trabajadores solicitan días de vacaciones para compatibilizar el receso escolar con labores de cuidado familiar y responsabilidades personales, las empresas deben poner especial atención a la forma en que aprueban o rechazan esas solicitudes.
Desde Atacama hasta Los Ríos, el receso escolar comenzará el 22 de junio y se extenderá hasta el 3 de julio. En tanto, otras regiones iniciarán sus vacaciones durante julio, lo que generará un período extendido de solicitudes en distintas compañías del país.
Rechazos arbitrarios y mensajes durante el descanso
Para las empresas, el desafío no apunta solo a la organización interna. Con la entrada en vigencia de la Ley Karin, los empleadores deben revisar sus criterios para gestionar las relaciones laborales durante períodos de descanso.
Esto incluye la forma en que aprueban o rechazan las vacaciones, la disponibilidad que exigen a los trabajadores y las reglas internas que aplican entre distintos equipos.
Un rechazo arbitrario, diferencias injustificadas entre áreas o mensajes reiterados por WhatsApp durante las vacaciones podrían derivar en investigaciones laborales, multas o incluso acciones judiciales.
De hecho, si una empresa no cuenta con criterios objetivos y rechaza solicitudes sin una justificación clara, se expone a la intervención de la Dirección del Trabajo.
A nivel judicial, las consecuencias también pueden aumentar. Una negativa injustificada al feriado anual, o permitir que un trabajador acumule vacaciones de manera excesiva, podría considerarse un incumplimiento grave de las obligaciones del empleador. En ese escenario, los afectados podrían recurrir al despido indirecto o autodespido, con el respectivo recargo en las indemnizaciones.
Asimismo, contactar de manera insistente a los colaboradores durante su descanso puede vulnerar la prohibición legal de formular requerimientos durante días de feriado anual. Si estas conductas se repiten y generan menoscabo, podrían configurar acoso laboral, lo que obliga a la empresa a activar investigaciones internas y adoptar medidas de resguardo.
Marta Meneses, gerente del Área Laboral de Auditeris, explicó a BioBioChile que el riesgo no aparece necesariamente por rechazar una solicitud puntual, sino cuando ciertas prácticas se vuelven recurrentes: “trabajadores que sistemáticamente reciben negativas sin justificación, diferencias injustificadas entre equipos, o expectativas permanentes de disponibilidad durante períodos legales de descanso”.
Derecho a la desconexión
Desde Auditeris también advirtieron que las compañías deben observar con más atención ciertas prácticas que muchas veces se han normalizado en los espacios laborales.
Entre ellas aparecen los mensajes reiterados por WhatsApp, llamadas frecuentes, solicitudes específicas o requerimientos operativos durante períodos legales de descanso.
Según los especialistas, estas dinámicas pueden afectar directamente el objetivo de las vacaciones, sobre todo cuando los trabajadores sienten que deben mantenerse disponibles pese a estar haciendo uso de su feriado legal.
“Las vacaciones no solo implican ausencia física del lugar de trabajo. También requieren espacios reales de desconexión. Cuando las personas continúan respondiendo mensajes, resolviendo problemas o manteniéndose disponibles permanentemente, el objetivo del descanso pierde efectividad”, explica Meneses.
De esta manera, la Ley Karin instala un nuevo estándar para las empresas durante las vacaciones de invierno. Ya no basta con organizar turnos o cubrir ausencias: también resulta clave asegurar criterios transparentes, trato justo entre trabajadores y respeto efectivo por los períodos de descanso.
Recomendaciones para las empresas antes de recibir solicitud de vacaciones
-Definir criterios objetivos y por escrito para aprobar o rechazar vacaciones y permisos.
-Comunicar oportunamente las razones detrás de cada decisión.
-Establecer protocolos claros sobre disponibilidad durante períodos de descanso legal.
-Capacitar a jefaturas en gestión de riesgos psicosociales.
-Revisar si los mecanismos internos actuales cumplen con los estándares que exige la Ley Karin y la Ley de conciliación de la vida personal, familiar y laboral.