Sociedad

Las 8 costumbres que una joven viajera decidió cambiar tras visitar 26 países

chroniclesofatraveladdict | Instagram
chroniclesofatraveladdict | Instagram

El espíritu aventurero no se puede comprar, y es lo que trae consigo volverse adicto a los viajes, a descubrir nuevas costumbres y conocer una gran diversidad de personas.

Aquello es parecido a lo que le sucedió a una joven estadounidense común y corriente, nacida en California, pero que nació con un amor por la fotografía y los animales. Se trata de Cristina Luisa, creadora del blog “Chronicles of a Travel Addict” en el que cuenta cada una de sus aventuras.

Lee también: Abuela “fitness” de 64 años es furor en la web: parece hermana de su hija

Con el paso de los años viajar se ha convertido en una necesidad y ya ha visitado 26 países en América Latina, Europa, Asia y África.

Sin embargo para la viajera, todo esto de las travesías jamás ha sido para darse vacaciones de lujo, de hecho nunca ha estado en un resort con todo incluido, al contrario, prefiere el estilo mochilero, tomando buses, comiendo en la calle y ahorrando cada pequeño monto de dinero que llega a sus manos. “Me encanta aprender sobre otras culturas, probar nuevas comidas, explorar ciudades caóticas y meditar en medio de paisajes abrumadores”, cuenta la joven en su blog.

A raíz de todos esos viajes, Cristina comenzó a reflexionar sobre su estilo de vida, y así fue como en un artículo para la red de viajes Matador Network, y que consignó BiobioChile, explicó los ocho hábitos que decidió abandonar luego de recorrer casi todo el mundo:

1.- Dejar de llamarse a si misma americana

Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica, todos somos americanos y no exclusivamente los residentes de Estados Unidos. Es posible que se creen disputas referente a como se nombran a si mismos, por ello la joven insistió en que decirle a un latinoamericano que los gringos son más americanos que ellos, sólo acabará en una disputa, así que prefiere decir que es estadounidense.

2.- Creer que hay baños en todos lados

Cuando se comienza a viajar la existencia de tazas de baño es limitada, sobre todo cuando se decide recorrer un desierto andino o tienes que aceptar que el “baño” será un arbusto a menos de 10 metros de tus compañeros de viaje.

Según Cristina, todo puede convertirse en un baño. Te acostumbras a los bidets, las mangueras, letrinas y baños comunitarios.

target="_blank" rel="noopener">Standing on cliffs with new friends, making the trek to Praia do Camilo. There’s nothing like the ocean views along this trail. #beauty #beach #ocean #cliffs #trails #PraiadoCamilo #Lagos #Algarve #Portugal #Europe #wanderlust #gypsylife #newfriends #travel #trip #troveon #travelblog #traveltips #traveladdict #travelchronicle #COATA #travelbug #worldexplorer

Una foto publicada por Cristina Luisa (@chroniclesofatraveladdict) el

3.- Usar las manos para gesticular sin darse cuenta

El tema de los idiomas es complicado dependiendo del país en el que te encuentras, y el mover las manos es un instinto natural, pero es importante limitarse cuando se está en otro lugar.

Mientras que en unos sitios levantar el dedo de al medio significa un insulto, en otros no significa nada. Por ejemplo, si apuntas con un dedo el un cuadro del rey de Tailandia, puedes terminar encarcelado.

4.- Acostumbrarse a las cucharas

En todo el mundo se come de distinta forma: con la manos, en tortillas, pan, palillos, y es que no existe una forma definitiva de acercar la comida a la boca. Es mejor observar, aprender y acostumbrarse a la nueva cultura.

target="_blank" rel="noopener">When a pizza parlor has #vegan options AND a vintage typewriter, you know it’s legit. This is the #Gazette with @daiyafoods mozzarella and artichokes and black olives instead of tomatoes. Serious #nomnoms. #ThePizzaPress #Anaheim #SoCal #California #USA #roadtrippin #Disneyland #travel #traveladdict #COATA #govegan #eatyourveggies #whatveganseat

Una foto publicada por Cristina Luisa (@chroniclesofatraveladdict) el

5.- Pelear por el espacio personal

Los estadounidenses crecen creyendo que tienen un área límite al que nadie puede acercarse para sentirse cómodos, pero eso no sucede en todos lados. Luego de viajar un poco, la joven contó que en muchas partes de Europa la gente se saluda de beso en las mejillas o incluso con abrazos, mientras que en Asia todos se empujan con todos y esa creencia del espacio personal no existe para nada.

6.- Tener la manía de planificar cada movimiento

Tener la vida bajo una carta Gantt es lo peor que puedes hacer cuando te conviertes en viajero. Todo se vuelve una incertidumbre. Cuando estás de camino puede ocurrir cualquier cosa, malo o bueno. Es mejor aprender a dejar ir, disfrutar y que la vida te indique dónde ir.

7.- Pensar en problemas del primer mundo

Antes de conocer el mundo crees que necesitas tener el mejor auto, mejor ropa, o ir a buscar un trago luego de terminar un largo día de trabajo. Sin embargo, cuando ves por primera vez un niño buscar comida en la basura para sobrevivir, todo cambia. Hay familias donde 10 personas deben compartir una choza o algunos simplemente no tienen agua potable.

Definitivamente te sentirías avergonzado cuando piensas en necesidades tan poco relevantes como un corte de cabello innecesario.

target="_blank" rel="noopener">The view from where I sit at #CafeCentral, where #WilliamSBurroughs used to sit and look for his next conquest. An older man sells cigarettes while a woman gives a young girl a #henna #tattoo on her hand. So much vibrance, color, chaos, and life here! #Tangier #Morocco #Africa #travel #traveladdict #travelstoke #traveldeeper #troveon #culture #BeatGeneration #NakedLunch #chasingheroes #writers

Una foto publicada por Cristina Luisa (@chroniclesofatraveladdict) el

8.- Creer que el dinero es sinónimo de felicidad

Para Cristina, la cultura gringa es capitalista. Creer que tener el dinero para comprar la casa, autos o vestirse como celebridades es felicidad, es un concepto erróneo.

Poder bailar, comer o reír aunque sea vistiendo con harapos, eso sí es felicidad, al saber que puedes sentirte bendecido con el amor de tus cercanos.

“Sí. Viajar me ha enseñado que hay miles de formas de vivir. Y aún más para encontrar la felicidad”, finalizó Cristina Luisa.