La madre decidió vivir en el estacionamiento del hospital para así poder estar cerca de su hija enferma, mientras espera un trasplante de pulmón. Para ello, adaptó su auto como una casa.
Amanda Daintree, de 40 años y madre de tres hijos, es oriunda de Anglesey, Reino Unido, transformó su vehículo en una casa familiar para estar en todo momento junto a su hija Nichola, de 21 años.
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Durante toda su vida Nichola ha sufrido de fibrosis quística, pero hace cinco semanas está recibiendo tratamiento intenso en un hospital de Liverpool, Inglaterra, especializado en tórax y corazón, mientras espera ser trasplantada. Su madre, en tanto, espera con ella en el estacionamiento.
Amanda optó por decorar el auto para así convertirlo en un hogar “lejos del hogar” y recientemente se les unió su hijo Kieran, de 15 años, su hija Lily de 8 meses e incluso su perro de seis meses.
“No es fácil vivir así, pero necesito estar aquí si algo le pasa a Nichola y no puedo darme el lujo de hospedarme en hoteles“, señala madre, en conversación con el medio inglés The Mirror.
Amanda en su auto-casa | The Mirror
“Ella tiene 21 años pero no puede salir debido a las restricciones médicas que tiene. Estamos tan lejos de casa que tampoco recibe muchas visitas por lo que es bueno que su familia venga a verla“, agrega.
La madre señaló que tampoco tiene mucho dinero y le ha sido casi imposible trabajar y cuidar a Nichola, pero aún así ha hecho el esfuerzo para pagar sus cuentas, mantenerse firme y seguir viviendo allí.
Amanda y Nichola | The Mirror
La joven, quien además tiene diabetes y sufre de la condición autoinmune conocida como sarcoidosis, que se caracteriza por inflamación de los ganglios linfáticos, los pulmones, el hígado, los ojos, la piel y otros tejidos, según consigna la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, ha estado en hospitales desde los 14 años, pero esta es la primera vez que es internada en uno especializado luego que su función pulmonar bajara drásticamente a un 15%.
Nichola, por su parte, comenta: “No lo estoy haciendo tan mal hasta el momento, mis pulmones están funcionando al 28% y creo que permaneceré aquí unas dos o tres semanas más. Esto (el gesto de su madre) ha hecho una gran diferencia en mi ánimo y me ha ayudado a comer, porque nunca tengo ganas de alimentarme cuando estoy sola en el pabellón. Lo que ha hecho mi madre con su auto es realmente bueno, es un buen lugar donde ir. Es un espacio donde puedo llegar cuando quiero relajarme“, remata.
Nichola almorzando luego de una mañana de tratamiento | The Mirror
Por último, Amanda señala que no desea que la gente le tenga lástima, sino que todo lo contrario. Busca ser una inspiración para que otras personas hagan lo mismo por sus seres queridos que están en el hospital.