Tras ser sorprendido a punto de robar una casa, el delincuente echó a correr para escapar de las manos de los policías que llegaron rápidamente al lugar tras el llamado de un vecino que observó la presencia maliciosa de este sujeto.
El pasado 13 de noviembre, el joven estadounidense Matthew Riggins llegó hasta el barrio Royal Palm Boulevard, en Florida, Estados Unidos, con la firme convicción de entrar a sustraer especies en algunas casas.
Para su desgracia, el delito no fue perpetuado gracias a la rápida acción de la policía local. Al ver a los uniformados, el muchacho de 22 años corrió hasta perderse en una zona boscosa. Según información apuntada por el diario inglés Daily Mail, finalmente se refugió en un pantano, que a la postre sería su lecho de muerte.
Lo anterior porque tras perderse de la vista de los efectivos de fuerza pública, se escondió en las cercanías del lago Barefoot Bay, lugar desde el que llamó a su novia para contarle sobre su escape.
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Un día después de su desaparición, su familia dio aviso a las autoridades puesto que no volvió a su casa, motivo que posibilitó un despliegue para dar con su paradero.
En su refugio, el antisocial no contaba con la presencia de un aterrador dueño de casa: un cocodrilo de casi tres metros y medio de longitud que vio en Riggins un suculento bocado y lo devoró.
Tras diez días sin dar señales de vida, las autoridades encontraron flotando en el mencionado lago parte del cuerpo de la víctima, con vistosas heridas producidas precisamente por el “rey del pantano”. De igual forma, dieron con el cocodrilo, el que fue sacrificado por la Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florda.
En el estómago del reptil encontraron las manos y pies del malogrado delincuente, que lo único que consiguió con su escape fue el peor de sus finales.