La historia de un bebé que nació con sus intestinos afuera: “dijeron que no sobreviviría”
Esta es una historia que comenzó con una triste noticia, pero terminó con un final feliz. Se trata de una mujer quien dio a luz a su pequeño, sin embargo, algo no salió bien. Su hijo nació con sus órganos afuera de su cuerpo, ya que sufre de la enfermedad de gastrosquisis, la cual provoca un defecto en la pared abdominal lo que hace que los intestinos se desarrollen afuera del cuerpo gracias a una apertura del abdomen.
Cuando descubrieron que el pequeño sufría de esta enfermedad, los doctores le dijeron que lo mejor sería abortar, ya que lo más probable es que su hijo no nacería con vida, al menos eso fue lo que ocurrió con otros tres casos que ya habían atendido. Sin embargo, la pareja Hodgson proveniente de Australia, se rehusaron rotundamente a pesar de que estaban conscientes que solo el 95% de las consecuencias.
Lee también: El Benjamin Button de la vida real: la historia del niño de 4 años que parece de 80

Según informa Daily Mail, llegó el momento de dar a luz y nació Teddy. Logró pasar el primer paso, pero ahora tenía que luchar para seguir con vida. “Si el bebé logra nacer con vida tendrá varias probabilidades de sufrir otros problemas, entre ellos, intestino muerto, síndrome del intestino corto, infecciones, por lo que podría morir por cualquiera de estas consecuencias“, dijo uno de los doctores al medio inglés.

Pero esto no detuvo a los padres de Teddy, quienes fueron en busca de una segunda opinión. Fue ahí cuando en una rápida actuación, el doctor pudo salvar a su pequeño.
El bebé estuvo quince días con sus intestinos en una bolsa de plástico, eso le dio tiempo a su estómago para que creciera y así lograron poner sus órganos en su lugar. “Fue bastante terrible verlo porque él era todavía tan pequeñito , era como estar atajando a un muñeco“, dijo al diario británico la madre, quien puso estar con su hijo 8 semanas después.

Actualmente a solo unos meses del nacimiento, Teddy luce bastante bien, sus padres lo describen como un niño feliz, risueño y por sobre todo conversador. Además, hacen un llamado a que nunca se pierda la esperanza, aunque no haya mucha información del tema y no sean apoyados por sus médicos, siempre hay otras opciones.
