La historia de la pareja de médicos que están internados en la UCI debido al COVID-19
Tienen 44 años, son médicos y desde la semana pasada se encuentran intubados y conectados a ventiladores mecánicos debido al estado crítico que se encuentran por el COVID-19.
Esta es la historia de Mariel Araya, médico internista del Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, y Rubén Muñoz, infectólogo del Hospital Eduardo Pereira de Valparaíso.
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“Ahora ambos están estables y evolucionando”, contó a LUN el doctor Luis Ignacio de la Torre, presidente del Colegio Médico de Valparaíso.
De acuerdo a de la Torre, el estado crítico de ambos depende de varios factores: “Tanto de la cantidad de virus comprometido, como del estado inmunológico de las personas y de las enfermedades de base”.
Por su parte, el doctor Kurt Cárcamo, vicepresidente del Colegio Médico de Valparaíso, señaló que la pareja se contagió luego de que “el doctor Muñoz tuviera que atender a los tripulantes de una nave panameña. Eran cinco o seis personas con COVID-19. Él se infectó y posteriormente contagió a su señora”.
Catorce años de casados y dos hijos
Los médicos llevan 14 años de matrimonio, tienen dos hijos y, aunque son de Santiago, residen en Viña del Mar.
“Rezamos todos los días a las nueve de la noche. Yo soy una mujer creyente, las oraciones sirven”, dijo la tía paterna de Marisel Araya.
“Mi sobrina, que era la que estaba más complicada al principio, ha ido evolucionando bien. Está respondiendo al tratamiento. Su esposo también. Ellos tienen a su favor que son jóvenes y sanos. Van a salir adelante por sus niños, sus papás y toda la familia. Nosotros siempre nos vemos en las reuniones familiares”, agregó.
En tanto, el padre de Araya, relató que su otra hija, Lorena, es quien recibe toda la información.
“A nosotros, con mi señora, nos tienen resguardados porque somos adultos mayores. Pero ha sido tremendo. Mi hija estuvo prácticamente agónica los primeros días. Ahora están mejor los dos y nosotros muy esperanzados“, contó.
Lorena señaló que los médicos “son muy queridos” en la región y que están “muy agradecidos como familia de cómo el equipo médico está cuidando a los chiquillos”.
“Mi hermana estaba haciendo su internado en el Hospital Salvador para especializarse en nefrología, pero por la contingencia le pidieron que retomara su labor de internista en el Gustavo Fricke. Ha sido un golpe muy duro, días muy difíciles, de esperar a que todo esto pase“, finalizó.