Cada vez se vuelve más natural que hombres y mujeres pasen por el quirófano para hacerse un “arreglito”, ya sea para afinar la nariz, reducir el exceso de grasa en el vientre o simplemente, para no sucumbir ante el desgaste de los años.
Pero existe una operación estética que se está volviendo popular entre las mujeres, aunque pocas quieran admitir habérsela hecho: se trata de la labioplastia. El procedimiento también conocido como “rejuvenecimiento vaginal” busca recortar y afinar los labios internos de la vulva.
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Es una cirugía relativamente simple, poco dolorosa y que sólo requiere de cuatro semanas de descanso, en las que la persona no puede tener sexo, masturbarse ni usar tampones. Y si bien muchas féminas deciden pasar por esta operación tras el parto o la menopausia, ya que cierta ropa les provoca molestias en esta zona, también se la practican jóvenes que buscan sentirse más cómodas al ponerse traje de baño o ropa ajustada.
Incluso, algunas mujeres afirman que tener los labios genitales demasiado grande, las lleva a sufrir dolor durante el sexo, debido a su alta sensibilidad, como recoge la revista Vice.
“Lo más común es que los labios menores de la vagina se hagan más grandes conforme las mujeres se hacen mayores, o tras un parto, y el arreglo [mediante labioplastia] es una operación sencilla de realizar. En ocasiones los que aumentan de tamaño o incluso acaban descolgándose son los labios mayores, en cuyo caso podemos extirpar parte de la piel o injertar grasa. Se trata de estética, pero también de comodidad con el propio cuerpo”, declaró la Dra. Sharon Giese.
Como toda cirugía, también tiene sus riesgos: infecciones, cambios permanentes en la sensibilidad, dolor o cicatrices son algunos de los efectos secundarios que puede tener, como recoge Telemundo. Así que si tienes ganas de renovar esta delicada zona, recuerda pedir la guía y consejo de un especialista.