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Investigan muerte de streamer en reto con cocaína y alcohol durante videollamada

Investigan muerte de streamer en reto con cocaína y alcohol durante videollamada
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La muerte de Sergio Jiménez Ramos, conocido como “Sancho” o “Sssanchopanza”, en una transmisión privada generó conmoción en España y reavivó el debate sobre los desafíos extremos financiados por donaciones en plataformas digitales. Durante el reto de fin de año en Vilanova i la Geltrú, Barcelona, Jiménez consumió cocaína y alcohol en una videollamada cerrada con donantes. Este trágico suceso es el primero registrado en España durante una transmisión en vivo, recordando la reciente muerte de un francés en circunstancias similares. La investigación policial y la autopsia están en curso, mientras se cuestiona la responsabilidad de los creadores, las plataformas y los usuarios en contenido extremo financiado en entornos privados.
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La muerte de Sergio Jiménez Ramos, streamer de 37 años conocido en redes como “Sancho” o “Sssanchopanza”, generó conmoción en España y reabrió el debate sobre los límites de los desafíos extremos financiados por donaciones en plataformas digitales.

El fallecimiento ocurrió en la localidad catalana de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), durante una transmisión privada realizada en el contexto de un reto de fin de año.

Según recogió El País, Jiménez Ramos participaba en un desafío en directo que incluía el consumo de cocaína y alcohol. La emisión no era pública, sino una videollamada cerrada dirigida a un grupo reducido de donantes, quienes solicitaban retos a cambio de dinero.

Este caso se convirtió en el primer fallecimiento conocido en España ocurrido durante una transmisión en directo, pocos meses después de la muerte del francés Raphaël Graven en un reto viral similar.

En el mundo del streaming, Jiménez había ganado visibilidad en los últimos meses tras recibir el impulso de Simón Pérez, influencer que alcanzó notoriedad en 2017 y que desde hace años basa su actividad en donaciones de la audiencia y desafíos virales, muchos de ellos vinculados al consumo de drogas. Fue precisamente Pérez quien entregó nuevos antecedentes tras la muerte del streamer.

En un video en directo publicado en YouTube, Pérez relató lo que, según él, ocurrió en las horas previas al fallecimiento. “Me dijeron que se había tomado 6 gramos en 3 horas. Y una raya de 2 gramos”, afirmó, agregando: “Yo ya le dije varias veces que 2 gramos era sobredosis, que estaba estudiado”. El influencer aseguró que también habló con el hermano del fallecido, quien le habría mencionado la presencia de una botella de whisky.

“El hermano me dijo algo de una botella de whisky, que llegó la poli y que escucharon por el ordenador que alguien aún decía si se había bebido toda la botella”, explicó.

Tras el hecho, la policía catalana comenzó una investigación, mientras que a la víctima se le realizó la autopsia correspondiente para establecer de forma oficial la causa clínica de la muerte. En otro de sus directos, Pérez sostuvo: “Tengo la conciencia tranquila, me podía haber pasado a mí, le ha pasado a él”.

El caso también volvió a poner bajo la lupa el modelo de negocio que operaba en estos entornos privados. Pérez mantenía un grupo exclusivo de seguidores con quienes realizaba transmisiones cerradas, conocidas como “meet”, a través de plataformas de videollamada como Google Meet. Esta modalidad surgió luego de que fuera expulsado de plataformas como Kick, Dlive o Pump.fun.

Los integrantes del grupo, denominado Los Diplomáticos, pagaban entre 40 y 120 euros (entre 41 mil y 125 mil pesos chilenos) y compartían un grupo de Telegram. En ese espacio privado se realizaban apuestas, consumo de drogas y distintos retos virales.

Mientras avanzan las diligencias, la muerte de Sergio Jiménez Ramos vuelve a encender la discusión sobre la responsabilidad de los creadores, las plataformas y los usuarios frente a contenidos extremos que, en contextos cerrados y financiados, pueden derivar en consecuencias fatales.