La amistad no conoce de limitaciones, y eso es lo que precisamente dos jóvenes primos oriundos de Córdoba, Argentina, demostraron en una historia que puede ablandar hasta el más duro de los corazones.

Se trata de Simón y Lisandro, que en realidad son dos primos que fueron criados como hermanos, lazo que los hizo estar siempre muy unidos. El problema es que uno de ellos no puede desplazarse sin su silla de ruedas, situación que complicaba la añoranza de ambos: dar un paseo en bicicleta juntos.

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Esto motivó el ingenio de Simón, quien pensó en algo para que su primo pudiera acompañarlo en un viaje sobre las dos ruedas sin ser detenido por la espina bífida con la cual nació Lisandro, complicación que en varias oportunidades le jugó malas pasadas cuando sus compañeros de colegio se acercaban para disfrutar de la bici.

Pero un día el pequeño encontró la solución al complicado problema, y esta lo motivó a acercarse a un taller de la localidad para su confección. Sin avisarle a nadie el niño había decidido crear un sidecar, como esos ‘carritos’ que usan las motocicletas para llevar un pasajero al costado.

Gentileza Todo Noticias

El encargado de ayudarlo fue Ariel Birche, un herrero de la zona que se encargó de investigar la manera en la que podía resolver el problema del pequeño; para eso se ayudaron de Internet, donde encontraron un modelo que se ajustaba a sus necesidades. “Nos pusimos de acuerdo y, entre los tres, decidimos que era lo que ellos necesitaban y lo íbamos a hacer“, explicó el forjador.

Cuando llegó el momento de contarle a la familia nadie se opuso a sus planes, es más, decidieron colaborar según informó el sitio web trasandino Todo Noticias.

Faltaba una rueda chiquita para poder construirla. Le conté a Simón y decidió sacársela a su bici para continuar con el plan en marcha“, explicó el herrero, preocupado siempre por la seguridad de los niños.

Al momento de probar el invento surgió un problema, la bicicleta había adquirido demasiado peso como para que Simón pudiera moverla. Fue entonces cuando la idea de que Lisandro ejercitara sus brazos nació. Ariel incluyó al sidecar un sistema de manivela con piñón y corona “para que el chico haga ejercicio y pueda ayudar al primo a avanzar en su pedaleo“.

“Se complementan, se mimetizan y saben que cuentan el uno con el otro. Simón siempre lo ayuda a hacer todo lo que Lisandro no puede hacer”, destacaron las madres de ambos niños, pequeños que no superan los 10 y 11 años de edad.

Puedes revisar su historia gracias al siguiente video: