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Maricarmen Abascal, mujer de 87 años, falleció en Madrid tras ser desalojada de su vivienda, convirtiéndose en símbolo de la crisis habitacional en España. Vivió 70 años en su departamento hasta que una empresa inmobiliaria elevó el alquiler a un monto inasumible con su pensión. A pesar de las movilizaciones y apoyo, la solución llegó tarde, generando un fuerte impacto político y social que presionó al Gobierno a adelantar elecciones ante la crisis habitacional en el país. La familia y el Sindicato de Inquilinas lamentaron la situación e instaron a seguir luchando por el derecho a la vivienda.

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Este miércoles se confirmó la muerte de Maricarmen Abascal, mujer de 87 años, que se convirtió en símbolo en España.

Su caso sobre el desalojo de su vivienda en Madrid se transformó en uno de los casos más emblemáticos de la crisis habitacional que enfrenta aquel país.

La adulta mayor falleció en el Hospital Gregorio Marañón de la capital española, según informó el Sindicato de Inquilinas en un comunicado firmado también por su familia y recogido por El País.

Su historia alcanzó notoriedad nacional y puso en el centro del debate la situación de miles de personas que enfrentan dificultades para mantener sus hogares ante el aumento de los arriendos.

Abascal vivió durante 70 años en el mismo departamento, hasta que el 23 de septiembre debió abandonarlo luego de que la empresa inmobiliaria Urbagestión adquiriera el inmueble y elevara considerablemente el valor del alquiler.

La mujer pagaba 500 euros mensuales, unos 550 mil pesos chilenos, gracias a un antiguo contrato de renta antigua.

Tras la compra, la compañía le exigió 1.650 euros, cerca de un millón 800 mil pesos, una cifra que superaba ampliamente su capacidad económica.

Su pensión alcanzaba los 1.300 euros, equivalentes a unos 1,43 millones de pesos chilenos, por lo que no podía asumir el nuevo monto.

El conflicto que convirtió a Maricarmen Abascal en símbolo en España

El conflicto comenzó en 2020, cuando Maricarmen recibió por primera vez la notificación de que debía abandonar el departamento.

La empresa argumentó que el contrato había sido subrogado en dos ocasiones y posteriormente reclamó su término tras adquirir la propiedad.

Abascal decidió llevar el caso a tribunales y obtuvo una primera victoria judicial, pero la Audiencia Provincial de Madrid revocó esa resolución.

Más tarde, el Tribunal Supremo falló a favor de Urbagestión, dejando a la adulta mayor ante la obligación de abandonar el hogar en el que había pasado la mayor parte de su vida.

El caso rápidamente adquirió una dimensión política y convirtió a Maricarmen en un símbolo de las demandas por el derecho a la vivienda en España.

Las movilizaciones, manifestaciones y acampadas masivas que surgieron en distintas plazas del país aumentaron la presión sobre las autoridades y contribuyeron a instalar los desalojos como un problema nacional.

En ese contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelantó las elecciones generales al 29 de noviembre después de que el Congreso rechazara dos decretos de emergencia impulsados por su Ejecutivo para enfrentar la crisis habitacional.

Desde el entorno de Abascal lamentaron que la solución llegara cuando ya era demasiado tarde.

“Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, señaló el Sindicato de Inquilinas junto a la familia.

Al mismo tiempo, destacaron que las movilizaciones representan “un antes y un después en la historia de este país”, aunque advirtieron que “el coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto”.

El comunicado terminó con un mensaje dirigido a quienes continúan organizándose por el acceso a una vivienda: “Luchen, sigan luchando por lo que es de ustedes”.