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El Ministerio de Transportes de Chile estableció en la resolución exenta 1194, publicada en junio de 2020, criterios para evaluar condiciones físicas y psíquicas de postulantes a licencias de conducir, considerando 38 patologías y condiciones de salud asociadas a accidentes de tránsito. Entre las enfermedades consideradas se encuentran el Alzheimer y otras demencias, donde la licencia podría ser negada en caso de “fuerte sospecha” o funciones ejecutivas alteradas. La evaluación médica es fundamental para determinar si una persona puede obtener una licencia, acortar su duración, exigir controles o rechazar su entrega, dependiendo de cada situación individual.
Existen distintas patologías o condiciones de salud que pueden influir al momento de obtener o renovar una licencia de conducir en Chile, llevando a rechazar, reducir su periodo de vigencia o a exigir antecedentes médicos adicionales.
Esto quedó establecido en la resolución exenta 1194, publicada en junio de 2020 por el Ministerio de Transportes. Allí, se incluye un instructivo técnico orientado a apoyar el trabajo de los Gabinetes Técnicos Municipales.
En ese sentido, el documento entrega criterios para evaluar las condiciones físicas y psíquicas de quienes postulan a una licencia de conductor, considerando diferentes niveles de riesgo asociados a determinadas enfermedades.
En total, la resolución contempla 38 patologías y condiciones de salud asociadas a accidentes de tránsito. Para cada una establece posibles acciones según sus características, síntomas y también dependiendo de si el postulante busca una licencia profesional o no profesional, consignó BioBioChile.
Eso sí, tener alguno de estos diagnósticos no significa automáticamente que una persona quedará impedida de conducir.
De hecho, el instructivo establece distintos criterios, que pueden incluir aprobar la solicitud, reducir la duración de la licencia, exigir informes complementarios o directamente rechazar su entrega.
¿Qué pasa en el caso del Alzheimer?
Entre las patologías consideradas en el documento, hay casos de afectaciones mentales, como el Alzheimer y otras demencias.
Según el instructivo, no es posible otorgar la licencia cuando existe una “fuerte sospecha” de presencia de Alzheimer u otras demencias leves. Tampoco, cuando el postulante presenta dos pruebas de funciones ejecutivas alteradas.
Sin embargo, el mismo documento contempla escenarios en los que una persona podría recibir una licencia por un periodo más breve y quedar sujeta a controles.
Por ejemplo, esto aplica cuando el Alzheimer no impide la conducción, su progresión es lenta, la persona mantiene controles periódicos y demuestra contar con las competencias necesarias para manejar de forma segura.
De esta manera, la evaluación médica resulta fundamental para determinar qué medida corresponde aplicar en cada situación particular.
Las patologías por las que podrían rechazar o acortar duración de licencia de conducir
Bajo estos criterios, algunas de las patologías más conocidas que pueden condicionar la duración o aprobación de la licencia de conducir son:
- Trastornos por consumo de alcohol.
- Diabetes mellitus tipo 1 y 2.
- Epilepsia.
- Cáncer.
- Alzheimer u otras demencias.
- Infarto agudo al miocardio.
- Hipertensión arterial.
- Aneurisma aórtico, abdominal y toráxico.
- Angina de pecho.
- Angioplastia.
- Arritmia.
- Terapia anticoagulante.
- Desfibrilador cardíaco implantado.
- Aneurisma cerebral.
- Marcapasos cardíaco.
- Cardiopatías congénitas.
- Paro cardiaco.
- Bypass de la arteria coronaria (BAC).
- Miocardiopatía dilatada.
- Alteraciones en electrocardiograma (ECG).
- Insuficiencia cardiaca.
- Trasplante cardíaco.
- Enfermedades de las válvulas del corazón.
- Síncope cardioinhibitorio, por disfunción vasovagal o autonómica.
- Miocardiopatía hipertrófica.
- Crisis de isquemia transitoria.
- Trastornos psiquiátricos.
- Uso de benzodiacepinas.
- Consumo perjudicial y/o dependencia de drogas ilícitas.
- Insuficiencia respiratoria crónica.
- Trastornos neuromusculares (esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, distrofia muscular progresiva).
- Traumatismo encéfalo craneano.
- Accidente vascular encefálico.
- Disfunción vestibular.
- Defectos anatómicos o funcionales del sistema musculoesquelético.
- Diplopía.
- Cataratas.
- Hipoacusia.
Cabe reiterar que la presencia de alguna de estas condiciones no determina por sí sola el rechazo de una licencia de conducir. Esto obliga a analizar el nivel de riesgo, las capacidades del postulante y los criterios médicos establecidos para cada caso.
Por lo tanto, dependiendo del resultado de esa evaluación, la autoridad puede autorizar la licencia normalmente, acortar su vigencia, solicitar controles periódicos o rechazar su otorgamiento.