Durante los meses de invierno, el frío y la humedad pueden aumentar la tensión muscular y favorecer la aparición de contracturas. Esto puede traducirse en una mayor sensación de dolor muscular, articular, corporal e incluso dolores de cabeza durante esta época del año.

Aunque suele asociarse a enfermedades o lesiones, el dolor también puede aparecer en muchas situaciones cotidianas.

Por ejemplo, molestias musculares después de realizar esfuerzo físico, cargar peso o mantener malas posturas, incomodidad articular al levantarse, subir escaleras o realizar movimientos repetitivos, e incluso cefaleas asociadas al estrés, la falta de descanso o muchas horas frente a pantallas son algunas de sus manifestaciones más frecuentes.

En este contexto, los especialistas destacan la importancia de reconocer y abordar oportunamente estos síntomas. Es fundamental no ignorarlo, ya que, si no se aborda su alivio adecuadamente, el dolor agudo puede transformarse con el tiempo en algo crónico.

Según la Radiografía del Dolor en Chile ACHS-UC (2023), el 26,2% de los adultos en el país vive con esta condición. Siendo que una de cada cuatro personas en Chile lo padece, intentar mitigarlo mediante la prevención temprana es clave.

Tratamiento oportuno

Cuando el dolor está relacionado con la inflamación, medicamentos como el ibuprofeno, analgésico y antiinflamatorio, pueden ayudar a aliviar los síntomas, siempre que se utilicen de manera responsable.

Para la doctora Delia Ruiz Rodríguez, médico fisiatra y presidenta de la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor y Cuidados Paliativos (ACHED-CP), siempre es una buena oportunidad para reforzar la educación en torno al dolor y la importancia de su tratamiento oportuno.

“Muchas personas normalizan el dolor o esperan demasiado tiempo antes de buscar alternativas para aliviarlo. Sin embargo, el dolor agudo debe identificarse y tratarse de manera precoz, ya que una atención tardía puede favorecer su cronificación y afectar significativamente la calidad de vida”.

“En aquellos casos donde existe un componente inflamatorio, los medicamentos antiinflamatorio no esteroidales, como el ibuprofeno, utilizados de manera adecuada y por períodos cortos de tiempo, pueden ser una herramienta útil para aliviar los síntomas y favorecer la recuperación”, explicó la especialista.

Cinco claves para prevenir el dolor

1. No normalizarlo

Si el dolor aparece con frecuencia, se hace persistente o limita las actividades diarias, es importante buscar orientación profesional.

2. Mantenerse físicamente activo

La actividad física regular ayuda a preservar la movilidad articular, reducir la rigidez y fortalecer la musculatura. Incluso ejercicios suaves o caminatas pueden contribuir a disminuir el dolor.

3. Protegerse de las bajas temperaturas

Sobre todo en época invernal, mantener el cuerpo abrigado y evitar cambios bruscos de temperatura puede ayudar a reducir la aparición o el empeoramiento de distintas afecciones frecuentes de la temporada, además del dolor.

4. Adoptar hábitos saludables

Una alimentación equilibrada, el consumo regular de agua, frutas y verduras sumado a un buen descanso, contribuyen a una mejor salud musculoesquelética y al manejo del dolor.

5. Utilizar los medicamentos de manera responsable

Cuando el dolor requiere tratamiento farmacológico, es fundamental utilizar los medicamentos de acuerdo con las indicaciones correspondientes y evitar su uso prolongado sin supervisión médica. Se recomienda utilizar la menor dosis efectiva durante el menor tiempo posible. Para aliviar dolores musculares y articulares asociados a inflamación, el ibuprofeno puede ser una herramienta útil cuando se utiliza de forma adecuada. 

En este contexto, los especialistas remarcan la importancia de no minimizar el dolor y de prestarle atención desde sus primeras manifestaciones. El tratamiento consciente del dolor, sobre todo el agudo, puede ayudar a prevenir que se transforme en una condición crónica.

Reconocerlo a tiempo, consultar cuando persiste y abordarlo de manera adecuada puede contribuir a una mejor calidad de vida y evitar que se convierta en una limitación para las actividades cotidianas.