Esta semana, en Como la vida misma, se está viviendo el fallecimiento de Armando, algo que Bastián, el más pequeño de sus nietos, no ha podido enfrentar del todo.

Si bien la muerte es algo que todos debemos enfrentar, a veces no es fácil hablar de ella con un niño.

Fernanda Orrego, directora de la escuela de psicología de la Universidad Gabriela Mistral, explicó a Página 7 cómo deben acompañar los adultos a un menor que esté pasando por esta situación.

“El primer aspecto a considerar es que en la medida en que la enfermedad avance, los niños percibirán los signos de ella, por lo que no será una información que podrán ocultar”, comentó.

Es por esto que “es beneficios que sea un adulto cercano y en quien confía el niño quien converse contando (sin detalles terribles) de lo que está pasando”.

Eso sí, hay que tener en cuenta que la información debe ajustarse a la edad del niño. Esta conversación debe ser en un ambiente acogedor, se debe entregar información clara sin detalles o nombres de enfermedades difíciles de entender.

“Además, se debe saber que no es necesario hablar todo de una vez, especialmente en procesos más largos se puede parcelar la información e inicialmente conversar sobre la enfermedad, luego sobre el deterioro y posteriormente sobre la muerte”, expuso la experta.

También hay que recordar que “entre más pequeño el niño, menos comprensión presentará sobre la muerte, incluso creyendo que es un estado reversible. Esto es normal para niños pequeños”.

Cómo hablarle a un niño de la muerte

“Tener la difícil misión de ser quien cuente esta noticia implica poder ponerse en el lugar del niño y saber que a él le dolerá la noticia y que puede tener múltiples reacciones (como también las tenemos los adultos) desde no creer que sea verdad hasta enojarse con quien lo cuenta“, afirmó Fernanda Orrego.

Probablemente, “el niño llore y tenga mucha pena luego de pasar por este shock inicial. No es malo que el adulto llore en conjunto y se comparta la pena, pero siempre recordando que el adulto es sostén del niño y que no debiese ser al revés el proceso”. 

Eso sí, es muy normal que el menor no acepte los hechos, “ya que todavía creen que los adultos tendrían la posibilidad de elegir no morirse”.

“Su visión del adulto omnipotente y que todo lo puede hacer pensar que esta persona que ha fallecido eligió abandonarlo”, explicó.

En estas situaciones, “un adulto cercano debe contenerlo, validar la rabia que siente y mencionarle que ese ser querido no quería morir, pero que le tocó y que a todos les da mucha pena”.

“Retar a los niños en esta situación no es positivo en tanto no pueden contolar esta reacción emocional y se sentirán aún más solos en dicho contexto”, destacó.

Guiar al niño en sus emociones tras perder un ser querido

Lo primero “es reconocer que como familia están de duelo, no solo es el niño, por lo que todos necesitan reconocer el dolor”.

“Esto significa que los adultos cercanos a los niños que están sufriendo también pueden necesitar contención y que deben prepararse para tener conversaciones sobre quién partió y la pena que eso produce”, expuso la experta.

De hecho, declaró que “llorar en familia no es malo, pero siempre recordando que los adultos son los pilares de los niños y que no es al revés”.

“Hoy existen varios libros infantiles que tratan de los duelos y puede ser bueno leer uno juntos. También que los niños sepan que cuando tienen pena, tienen rabia por la partida o recuerdan a la persona, se acerquen a contarles“, recalcó.

Finalmente, sostuvo que “las pérdidas se sienten como soledad y el objetivo no es que cada uno se sienta aún más solo por no poder conversar al respecto”.