Una de las funciones fisiológicas más importantes para el ser humano es dormir. Desde que nacemos, dedicamos entre el 27% y el 35% de nuestra vida al descanso, un proceso fundamental para la recuperación física, mental y metabólica.
Sin embargo, la calidad del sueño no depende solo de la cantidad de horas, sino también de factores como el ambiente, la temperatura, el nivel de estrés, la postura corporal y el uso adecuado de la almohada.
Álvaro Redondo, académico de la carrera de Kinesiología de UDLA Sede Viña del Mar, explica que, desde el punto de vista biomecánico y musculoesquelético, la forma en que una persona duerme puede influir significativamente en la alineación de la columna vertebral.
Esto favorece la aparición de tensión muscular, alteraciones en la respiración y molestias físicas provocadas por mantener una misma postura durante varias horas.
“Dormir bien no solo significa descansar más horas. También implica mantener una postura que permita a la columna conservar su alineación natural, ya que una posición inadecuada puede generar sobrecargas en músculos, ligamentos, discos intervertebrales y articulaciones”, señala.
¿Qué rol cumple la almohada en el buen dormir?
El académico explica que la función principal de la almohada es mantener una correcta alineación entre la cabeza, el cuello y la columna vertebral.
Durante el sueño, el cuerpo permanece largos períodos en posiciones mantenidas y, si la cabeza no está correctamente alineada con la columna cervical, pueden producirse tensiones musculares compensatorias que favorecen la aparición de contracturas, rigidez, cefaleas y dolor cervical.
“La almohada cumple un rol biomecánico fundamental porque ayuda a distribuir las cargas y mantener una posición más adecuada durante el descanso. Su objetivo no es aportar comodidad únicamente, sino favorecer una postura saludable mientras dormimos”.
El kinesiólogo agrega que la postura ideal para dormir es aquella que permite conservar las curvaturas fisiológicas de la columna (cervical, toracolumbar y sacra), ya que estas ayudan a absorber las cargas y distribuir el peso corporal.
Cuando estas curvaturas se alteran por una mala postura o por una almohada inadecuada, aumenta el estrés mecánico sobre músculos y articulaciones, lo que puede provocar molestias tanto agudas como crónicas.
Respecto a la altura de la almohada, el advierte que ambos extremos pueden ser perjudiciales. Una almohada demasiado alta favorece una flexión excesiva del cuello, mientras que una muy baja puede generar una hiperextensión cervical.
En ambos casos, la biomecánica normal se modifica, aumentando el riesgo de dolor y fatiga muscular.
Beneficios de la almohada adecuada
Entre los beneficios de utilizar una almohada adecuada el kinesiólogo menciona una mejor alineación cervical, menor tensión sobre músculos como el trapecio superior, el esternocleidomastoideo, los escalenos y la musculatura paravertebral, favoreciendo una mejor relajación muscular y la recuperación física durante la noche.
A ello se suman efectos positivos sobre la calidad del sueño, la concentración, el rendimiento físico, la salud mental, la regulación hormonal, el funcionamiento del sistema inmunológico y la respiración.
Recomendaciones del kinesiólogo
- Elija una almohada acorde a su postura al dormir. Debe mantener la cabeza alineada con la columna cervical, evitando que el cuello quede excesivamente flexionado o extendido.
- Observe cómo se siente al despertar. Si presenta dolor cervical, rigidez, cefaleas o molestias frecuentes al levantarse, es recomendable evaluar si la almohada y la postura durante el sueño son las adecuadas.
- Considere el descanso como parte del cuidado de la salud. Dormir en una postura correcta favorece la recuperación del organismo, mejora la función muscular y contribuye al bienestar físico y mental.