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Día de la Mujer y su origen: ¿Por qué se conmemora y NO se celebra esta fecha?

Día de la Mujer Por qué se conmemora y NO se celebra esta fecha
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Cada 8 de marzo, en el Día de la Mujer, se suele saludar a las mujeres con flores y tarjetas, pero la fecha conmemora la lucha por la igualdad de género, no una celebración. La ONU oficializó el 8M en 1975, reconociendo la lucha histórica de las mujeres por sus derechos. Desde protestas en el siglo XIX hasta la Revolución Rusa de 1917, el 8 de marzo tiene un significado profundo. Ofrecer regalos puede trivializar la jornada, que busca visibilizar problemas como la violencia de género y la desigualdad salarial. Se promueven acciones más significativas, como participar en marchas o educar sobre los derechos de las mujeres.
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Cada año, el 8 de marzo, en el Día de la Mujer, muchas personas entregan flores, envían tarjetas o comparten mensajes de “feliz día” para saludarlas.

Sin embargo, ese gesto suele generar debate, ya que el Día Internacional de la Mujer no busca celebrar, sino conmemorar una larga historia de lucha por los derechos y la igualdad de género.

La fecha, conocida también como 8M, invita a reflexionar sobre las desigualdades que todavía enfrentan millones de mujeres en el mundo. Por eso, diversos movimientos sociales recalcan que los saludos festivos o los regalos pueden desviar la atención del verdadero propósito de la jornada: visibilizar las demandas por igualdad, justicia y el fin de la violencia de género.

Por qué el 8 de marzo se conmemora y no se celebra

El origen de esta fecha se vincula directamente con las protestas de mujeres trabajadoras que, desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, exigían mejores condiciones laborales, derecho a voto y participación en la vida pública.

Según explica la BBC, la historia del Día Internacional de la Mujer tiene múltiples antecedentes, pero la Organización de las Naciones Unidas terminó formalizando la fecha recién en 1975.

La Organización de las Naciones Unidas señala que el 8M “se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre”.

Entre los hitos más relevantes aparece la convención por los derechos de las mujeres realizada en 1848 en Estados Unidos, impulsada por las activistas Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott. En ese encuentro exigieron derechos civiles, sociales y políticos bajo una premisa clara: “todos los hombres y las mujeres son creados iguales”.

Décadas más tarde, en 1908, unas 15 mil mujeres marcharon en Nueva York para exigir menos horas de trabajo, mejores salarios y derecho a voto. Ese movimiento inspiró nuevas iniciativas, hasta que en 1910 la activista alemana Clara Zetkin propuso crear una jornada internacional dedicada a discutir el sufragio femenino.

La idea recibió el respaldo de más de un centenar de mujeres de 17 países y dio paso a la primera conmemoración internacional en 1911.

El hecho histórico que fijó el 8 de marzo

El momento clave llegó en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. En Rusia, miles de mujeres salieron a las calles bajo el lema “Pan y paz”, en protesta por la guerra y la escasez de alimentos.

Aquella huelga femenina inició el 23 de febrero según el calendario juliano usado en ese país, fecha que corresponde al 8 de marzo en el calendario gregoriano, el que se utiliza actualmente. Ese episodio terminó desencadenando la llamada Revolución de Febrero y posteriormente abrió el camino para que las mujeres rusas obtuvieran el derecho a voto.

¿Flores?

Aunque muchas personas lo hacen sin mala intención, ofrecer flores, regalos o mensajes como “feliz día” puede trivializar el sentido de la jornada. Estas prácticas transforman una fecha de memoria, protesta y reflexión en una celebración superficial.

El 8 de marzo busca visibilizar problemas persistentes, como la brecha salarial, la violencia machista, la desigualdad política o el acceso limitado a derechos básicos.

Los datos recientes de la ONU muestran que la lucha continúa. Por ejemplo, casi un 10% de las mujeres y niñas vive en pobreza extrema, mientras que alrededor de 736 millones de mujeres han sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida.

Frente a este contexto, muchas organizaciones proponen formas más significativas de recordar la fecha. Participar en marchas, reflexionar sobre la igualdad de género, apoyar organizaciones feministas o educar sobre los derechos de las mujeres son algunas de las acciones que se promueven cada año.