Curiosidades

Nueve palabras que nunca deberías decirles a tus hijos si quieres beneficiar su desarrollo

Pixabay (cc) | Pexels
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Cuando se trata de los hijos, no hay manuales que sirvan a los padres con respecto al desarrollo de su personalidad, pero siempre hay algunos consejos que se pueden recoger, sobre todo sobre el uso del lenguaje.

En este sentido el medio estadounidense Huffingtong Post, elaboró un listado con algunas palabras que se deberían evitar frente a los pequeños si lo que se quiere es que estos crezcan de manera ‘adecuada’.

[leetambienImg]https://www.pagina7.cl/notas/sociedad/curiosidades/2018/02/02/garzona-enfrento-inusual-situacion-en-bar-gay-mujer-le-pregunto-como-actuar-con-su-hijo.shtml[/leetambienImg]

El sitio respaldó su artículo precisando que “científicos han demostrado por décadas que las palabras usadas por adultos traspasan gran poder sobre la mente en desarrollo de un niño”, tanto así que el sólo hecho de pronunciarlas frente a ellos “tiene reales consecuencias“, algunas de las cuales podrían resultar ser “abrumadoras“.

Por este motivo se sostiene que “hay palabras que deben ser eliminadas del lenguaje de los mayores, para ayudar a que sus hijos sean felices en el futuro”, indica la nota en la que enumeraron nueve términos que jamás deberías pronunciar frente a un menor y que detallamos a continuación:

“Mandona”:

La palabra es usada generalmente con niñas que adquieren el rol de líderes dentro de un grupo, pero hay un problema al hacerlo, ya que hace suponer que ella no debería tomar ese rol debido a su género.

Las pequeñas que se llevan esta observación negativa son precisamente quienes destacan por sus ideas y luchan junto a su grupo por conseguirlas, situación que debería ser premiada y no restringida por esta etiqueta.

“Malcriado”:

Un niño al que se le han entregado todos los privilegios podría convertirlo en un adulto equilibrado, pro-social, empático y generoso. Pero para esto debe poseer valores dados por los padres.

Llamar a un niño “malcriado” evidenciaría que el padre siente que hay algo mal dentro de su hijo, pudiendo generar en él comportamientos tales como la codicia, el egoísmo, y los sentimientos de pertenencia.

“Listo”:

Las correctas herramientas de un niño para enfrentar problemas son creatividad, perseverancia, y concentración, por lo que la sugestión de la palabra “listo” puede hacer sentir que simplemente adquirió una inteligencia innata que le favorece en la resolución de problemas.

Un cambio en la forma de expresar esta palabra sería la mejor manera de fortalecer su desarrollo de manera correcta. En vez de decir “¡Vaya, qué listo eres!”, hay que reforzar los métodos en la solución, por ejemplo: “Me gustó la forma como resolviste el problema”.

Pixabay (cc) Pexels

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“Estúpido”:

La utilización de este descalificativo puede generar un profundo daño en el menor que la escucha, más aún si proviene de un adulto por el que siente aprecio, al mismo nivel que una persona mayor le diga a otra “Maldito”.

Esto se debe a que los pequeños asocian este epíteto a un término que denota debilidad intelectual, lo que en un futuro podría llevarlo a convertirse en alguien desolado, según consignó BioBioChile.

“Imbécil”:

Pese a que es inusual que un padre califique a su hijo con esta palabra, esta situación, realizada muchas veces de forma indirecta, puede significar una bomba de tiempo al denostar el comportamiento de los niños.

“Egoísta”:

Este término presume cierto grado de maldad, por lo que calificarlo como tal podría resultar ser peligroso durante su desarrollo.

En este sentido Hufftingtong Post rescata que esta condición egocéntrica en los niños es un proceso normal en el desarrollo cerebral de los infantes hasta los tres años. Después de esa edad son capaces de comprender que los demás tienen pensamientos y sensaciones diferentes a las de ellos.

“Mentiroso”:

Algo similar ocurre al tratarlos de mentirosos, ya que habría un acto malicioso detrás de esta palabra en la que se acusa un engaño.

Primero que todo, hay que entender que no hay maldad cuando un chico intenta ocultar algo. Además llegar a una mentira requiere demasiados procesos intelectuales, los que incluso deberían ser celebrados.

“Princesa”:

Frente a esta palabra se hacen dos distinciones. La primera hace referencia a cuando la niña imita a las princesas heroínas, pero también se cae en la etiqueta de una condicionante de personalidad pasiva, donde características como el vestir rosado, o ser excesivamente recatadas son los atributos valorados.

A futuro podría ser perjudicial ya que se favorecen ciertos roles, como jugar en castillos o esperar por ‘príncipes azules’.

“Rompecorazones”:

Según el portal, esta caracterización corresponde a una etiqueta carente de sentido, debido a que es uno de los primeros pasos para introducir a los niños en una idea de género masculino, ligado también al poder: romper un corazón.

La utilización de estas palabras, dependiendo de la forma en la que son pronunciada por los padres y su contexto, podrían alterar el comportamiento de sus hijos, ya sea para bien o para mal.