Hombre casi pierde la vida tras hacer sonar sus nudillos: lo atacó una bacteria asesina
Hacer sonar los nudillos es una mala costumbre que muchas personas tienen arraigada. En ocasiones se hace casi de forma involuntaria y sin saber que podría ser bastante peligroso.
Al menos así lo confirma lo sucedido a un estadounidense que, tras tronar sus manos resultó con severas lesiones en su brazo y no por la artrosis, sino más bien por una bacteria asesina.
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Eso fue lo que le ocurrió a Antoine Boylston en abril del 2016, luego de realizar aquella acción que pareciera no ser peligrosa, pero que casi le costó la vida debido a una vieja herida que se reabrió, permitiendo el ingreso de los voraces microorganismos.
En primera instancia el dolor lo hizo pensar que se había roto el dedo meñique, pero este no cesó, por lo que decidió ir al hospital. A su llegada, la mano ya presentaba indicios de necrosis.
“Cuando llegué, mi mano derecha había empezado a oscurecerse y a hincharse”, contó al medio británico Metro.
La biopsia de piel detectó que era víctima de una rara pero grave infección conocida como la “enfermedad carnívora”. Rápidamente fue sometido a una serie de cirugías que terminaron con la amputación -hasta el codo- del brazo afectado, y tres dedos de su otra mano, a la que también debieron realizarle un injerto de piel, obtenida desde su muslo.
Today’s #Health News from Daily Mail #Banbury #Horley #Edgehill Service technician nearly died after cracking his knuckles https://t.co/0rK6FhkDaT
— Kineton Tysoe Surger (@RedHorseValeGPs) 5 de febrero de 2018
¿Qué fue lo que le atacó?
El estadounidense de 31 años sufrió una fascitis necrotizante, un tipo de infección bacteriana que afecta predominante la piel, el tejido subcutáneo y el músculo, según informa el sitio Arriba Salud.
El término “necrosis” se refiere a la destrucción celular de la piel y el tejido subcutáneo que provoca, “comiéndose literalmente la piel”, agrega el sitio médico.
En el caso de Antoine, los médicos sostienen que todo comenzó al momento de hacer tronar sus dedos, ya que habría quitado una costra permitiendo que los patógenos ingresaran a través de la herida. En la mayoría de los casos esta enfermedad no resulta ser mortal, pero sí deja severas lesiones en el cuerpo.