Las bajas temperaturas que se han registrado durante las últimas semanas llevaron a muchas familias a buscar distintas alternativas para mantener el calor dentro de sus hogares.

Entre las opciones más utilizadas durante el invierno aparece el calientacamas, un artefacto que suele generar dudas por su eventual impacto en la cuenta de la electricidad.

Aunque algunas personas evitan utilizarlo por temor a que incremente considerablemente el consumo energético, un experto aclaró cuánto cuesta realmente mantenerlo encendido y desmintió uno de los principales mitos asociados a este producto.

Javier Piedra Fierro, ingeniero civil mecánico de la Fundación Energía para Todos, abordó el tema en el programa Con Peras y Finanzas, donde aseguró que el calientacamas se encuentra entre los sistemas más económicos para enfrentar el frío.

“El calientacamas es de las pocas cosas que calientan que gastan poco”, indicó el especialista, descartando que su uso provoque un gasto excesivo de electricidad durante los meses de invierno.

¿Por qué el calientacamas consume poca energía?

El ingeniero explicó que el bajo consumo se relaciona directamente con la forma en que funciona este artefacto. A diferencia de otros equipos de calefacción, no necesita generar grandes cantidades de calor para cumplir su objetivo.

Según detalló, el calientacamas “tiene un filamento delgado, que se calienta a poca temperatura, porque o si no, te quemas”.

De esta manera, el dispositivo utiliza una cantidad reducida de energía para mantener templada la cama, convirtiéndose en una alternativa conveniente para quienes buscan enfrentar las noches frías sin aumentar considerablemente sus gastos mensuales.

¿Cuánto cuesta mantenerlo encendido?

Piedra Fierro explicó que, considerando las tarifas eléctricas vigentes en Santiago, utilizar un calientacamas representa un desembolso aproximado de $12 por cada hora de funcionamiento.

La cifra contrasta con el consumo de otros aparatos eléctricos utilizados para calefaccionar espacios. En ese sentido, el experto advirtió sobre el gasto que generan los termoventiladores, los que calificó como un “atentado al bolsillo”, debido a la gran cantidad de energía que requieren para funcionar.