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Los gases tóxicos liberados en los incendios forestales, como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, requieren medidas de protección específicas. Se destaca la importancia de resguardar la salud respiratoria con mascarillas N95 o P100, ya que el humo puede desencadenar eventos cardiovasculares. Se recomienda proteger los ojos con gafas selladas de silicona y usar ropa de algodón para evitar quemaduras por fusión de fibras sintéticas. Asimismo, se alerta sobre los efectos dañinos de las toxinas presentes en el humo y se ofrecen pautas de primeros auxilios, como mantener una postura adecuada y realizar una descontaminación con suero fisiológico para proteger la piel y los ojos.
Monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre figuran entre los gases que se liberan durante los incendios forestales y que hacen imprescindible contar con medidas de protección adecuadas.
Para el director de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello en Concepción, Mauricio Muñoz, el primer punto crítico es el resguardo respiratorio, ya que “el humo forestal está cargado de material particulado fino” capaz de llegar directamente a los alvéolos y atravesar hacia el torrente sanguíneo.
Según explica, estas partículas pueden incluso “gatillar eventos cardiovasculares”, por lo que, enfatiza, es necesario contar con una barrera de protección de las vías respiratorias en caso de que se presenten columnas de humo por incendios forestales.
A su vez, aclara que una mascarilla quirúrgica no ofrece una barrera suficiente. En sus palabras, utilizar una de estas sería “como intentar detener arena con una red de fútbol”, de modo que se requiere el sellado hermético y la filtración electrostática de una N95 o una P100.
Cuidado de los ojos y la piel ante humo por incendios forestales
Otro componente es la protección visual, ya que el humo es un aerosol que incorpora ácidos y resinas. En ese sentido, el experto advierte que “el ojo es una mucosa expuesta”.
Ante ello, las gafas de seguridad con ventilación no sirven porque permiten el flujo de gases. “Necesitamos aquellas con sello de silicona que aíslen el globo ocular, evitando la queratoconjuntivitis química y el daño por estrés oxidativo en la córnea”, dice.
La elección de la vestimenta también forma parte de las acciones de resguardo. El académico señala que las fibras sintéticas, como el poliéster o el nylon, presentan puntos de fusión bajos y, ante el calor radiante, “se ‘derriten’ sobre la piel”, generando una quemadura adicional adherida a la dermis. En contraste, el algodón se carboniza y mantiene su estructura, lo que permite ofrecer una barrera térmica estable.
Además, se deben considerar las toxinas que pueden estar presentes en los incendios forestales. En el caso del monóxido de carbono, “su afinidad por la hemoglobina es más de 200 veces superior a la del oxígeno. Forma carboxihemoglobina, dejando a nuestros tejidos sin respiración celular”, señala Muñoz.
Sobre los óxidos de nitrógeno y azufre, explica que, al entrar en contacto con la humedad de la vía aérea, “se transforman en ácidos que queman las mucosas desde adentro”, lo que puede derivar en el cierre de los bronquios.
Primeros auxilios
Respecto de las acciones de primeros auxilios antes de la llegada del personal de emergencia, en sectores que podrían permanecer aislados, Muñoz enfatiza que la postura es determinante cuando ya hubo inhalación de humo.
Para ello, recomienda que la persona permanezca sentada o semisentada en un ángulo de 45 grados, ya que esto “reduce la presión de los órganos abdominales sobre el diafragma” y permite un mejor aprovechamiento del oxígeno disponible.
En cuanto a la descontaminación, señala que el uso de suero fisiológico es prioritario para lavar ojos y piel, debido a que la ceniza mezclada con sudor “se vuelve alcalina y puede generar quemaduras químicas lentas pero profundas”.
A esto suma la importancia de la hidratación con agua pura para mantener las mucosas en condiciones óptimas, ya que “refuerza la barrera de mucus”, y advierte que no se utilicen colirios con vasoconstrictores sin supervisión profesional, pues “el agua o el suero son las mejores herramientas en la zona cero”.