Cirujano advierte riesgos de la peligrosa moda del alargamiento de pene: influencer murió por eso
La muerte del influencer y empresario británico-nigeriano Igho ‘Tiny’ Ubiribo, de 43 años, volvió a poner en el centro del debate los riesgos de los procedimientos estéticos genitales, especialmente aquellos realizados fuera de circuitos médicos regulados.
Ubiribo falleció en marzo de 2026 luego de someterse a un tratamiento para aumentar el tamaño de su pene en Bangkok, Tailandia. Meses después, una investigación forense confirmó que la causa de muerte fue una embolia pulmonar provocada por el procedimiento cosmético.
Según los antecedentes expuestos ante el Inner West London Coroners’ Court, el influencer recibió una inyección de 40 mililitros de ácido hialurónico y lidocaína en una clínica no identificada. Horas más tarde, comenzó a presentar dolor en el pecho y pérdida de conciencia en dos ocasiones, siendo trasladado de urgencia al Hospital Sukhumvit. Pese a los esfuerzos médicos, falleció durante la madrugada del 6 de marzo.
El examen post mortem realizado en Reino Unido detectó en sus pulmones material compatible con el ácido hialurónico utilizado en el procedimiento, confirmando la hipótesis de una embolia asociada a la intervención.
Riesgos médicos y zonas críticas
El uso de sustancias inyectables, como el ácido hialurónico, no está exento de riesgos, especialmente cuando no se domina la anatomía del área intervenida, declaran los especialistas médicos.
“Aplicar cualquier producto líquido o gelatinoso en el cuerpo sin un conocimiento exhaustivo de la anatomía es peligroso. Si se inyecta en una vena o arteria, puede provocar desastres como embolias”, explica el reconocido cirujano plástico, Héctor Valdés.
El especialista añade que el uso de grandes volúmenes aumenta el riesgo, considerando además que el ácido hialurónico es reabsorbible, lo que obliga a repetir el procedimiento cada ocho o diez meses.
Resultados limitados y complicaciones frecuentes
En el caso específico del alargamiento de pene, el cirujano plástico, Héctor Valdés, es categórico: “No existe un verdadero alargamiento con estos métodos. Lo que se logra, en el mejor de los casos, es un engrosamiento discreto o moderado”.
Además, advierte que los resultados suelen ser poco satisfactorios. “En la zona genital masculina, los resultados han sido mediocres. Son frecuentes los nódulos, irregularidades, absorción rápida del material e incluso necrosis con pérdida de tejido“.
“Estas son una esponja vascular, es como pinchar un hemangioma, con un altísimo riesgo vascular”, sostiene.
Recomendaciones antes de una intervención
El mismo especialista recomienda no dejarse llevar por las publicidades sin revisar opciones ni antecedentes de los centros de salud.
A esto se suma la falta de evaluación médica previa. “Estos procedimientos se consideran tan simples que, en general, no contemplan exámenes de salud antes de realizarlos. Es un gran error no hacerlos ni pedirlos”, enfatiza.
El doctor Valdés también advierte sobre la falta de certificación y experiencia de quienes realizan estas prácticas. “En muchos casos, ni siquiera hay certeza de que quien aplica el tratamiento sea médico. Existen personas sin formación que inyectan sustancias, muchas veces no certificadas“, afirma.
Más allá del caso puntual, el especialista hace un llamado a cuestionar la necesidad de este tipo de intervenciones.
“Las cirugías estéticas deberían estar reservadas para casos justificados: grandes pérdidas de peso, secuelas de accidentes o asimetrías importantes. Hoy existe una sobreindicación de procedimientos”, plantea.
Finalmente, subraya la importancia de la autoestima y la información. “Hay que tener un filtro objetivo y no caer en intervenciones innecesarias. Muchas veces, el problema no es físico, sino de percepción”, concluye.