El cliente quiso batir un particular récord de la ingesta de mayor cantidad de shots de alcohol, sin embargo, su hazaña lo llevó directo a la muerte.
El suceso tuvo cabida en la localidad francesa de Clermont-Ferrand. En un bar de aquel lugar se exhibía una placa que mostraba el récord de un cliente que bebió decenas de “cortitos”. Bueno, el osado Renaud Prudhomme de 56 años quiso superar la marca, pero con fatales consecuencias.
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A medida que ingería cada uno de los 56 shots de manera indiscriminada comenzó a experimentar problemas respiratorios, por lo que fue trasladado a un hospital donde murió un día más tarde.
A raíz del deceso, el cantinero Gilles Crepin de 47 años fue acusado de homicidio por darle al cliente una cantidad excesiva de bebida alcohólica, por lo fue condenado a cuatro meses de prisión, de acuerdo a lo acotado por diario Publimetro.
En su defensa, el abogado del detenido manifestó que “no podemos pedir un certificado médico a cada cliente que quiera comprar alcohol”, mientras que por otra parte la familia del fallecido argumentó que “es ilegal servir alcohol a los clientes que se encuentran en un estado de embriaguez”.