VER RESUMEN
En Chile, una persona sufre un ACV cada 15 minutos, principal causa de discapacidad adquirida. Ante señales repentinas como rostro caído, debilidad en un brazo, dificultad para hablar, pérdida del equilibrio o dolor de cabeza intenso, hay que llamar de inmediato al 131, aunque los síntomas desaparezcan. No se deben dar alimentos ni medicamentos; anotar la hora de inicio ayuda a definir el tratamiento, que puede ser más efectivo si se aplica a tiempo. Medirse la presión y mantenerse activo son claves para prevenirlo.
En Chile, cada 15 minutos una persona sufre un accidente cerebrovascular (ACV), patología que constituye una de las principales causas de muerte y la primera de discapacidad adquirida en el país.
“Quien sufre un ACV muchas veces no puede pedir ayuda por sí mismo, de modo que su pronóstico depende de que alguien a su lado reconozca los síntomas y llame al 131 sin esperar a ver si se le pasa”, señaló el Dr. Alexis Rojo, neurólogo y presidente de la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas (ACEVE).
Cómo reconocer un ACV en menos de un minuto
Los especialistas recomiendan una prueba que cualquier persona puede aplicar si sospecha que alguien está sufriendo un ACV.
- Rostro. Pedirle que sonría. Si un lado de la cara cae o no se mueve, hay una señal de alerta.
- Brazos. Pedirle que levante ambos brazos al mismo tiempo. Si uno de ellos cae o no logra subirlo, hay señal. La pérdida de fuerza puede afectar igualmente a una pierna o a todo un lado del cuerpo.
- Habla. Pedirle que repita una frase simple. Si arrastra las palabras, habla de forma incomprensible o no entiende lo que se le dice, hay que actuar.
Los neurólogos agregaron otras dos señales que exigen consultar sin demora: la pérdida súbita de coordinación o equilibrio y un dolor de cabeza repentino e intenso, distinto al habitual. En todos los casos, los síntomas aparecen de manera abrupta.
Basta con una sola de estas señales, aunque dure pocos minutos o parezca desaparecer, para llamar de inmediato al 131 (SAMU) o acudir a una urgencia hospitalaria.
Mientras llega la ayuda, conviene anotar la hora en que comenzaron los síntomas o la última vez que se vio bien a la persona, ya que ese dato orienta las decisiones del equipo médico.
Tampoco se le deben dar alimentos, líquidos ni medicamentos, pues puede tener dificultades para tragar y algunos fármacos agravan un ACV hemorrágico. También es útil averiguar con anticipación cuál es el centro de urgencia más cercano con capacidad para tratar un ACV, para no perder tiempo.
“Los tratamientos que hoy permiten disolver o extraer el coágulo tienen una ventana de pocas horas y su eficacia disminuye con cada minuto de demora. Cuando la familia sabe a qué hora empezaron los síntomas y llama al 131, los equipos pueden ofrecer opciones que cambian por completo la evolución del paciente”, explicó el doctor Rodrigo Guerrero, neurólogo y director del Mes del ACV de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (Sonepsyn).
¿Sabes si eres hipertenso? Dos claves para prevenir
Nueve de cada diez ACV se asocian a factores de riesgo que pueden modificarse, y la hipertensión es por lejos el más importante. Por eso los especialistas proponen dos acciones simples y al alcance de cualquier persona, medirse la presión y mantenerse en movimiento.
¿Qué no se debe hacer ante los síntomas de un ACV?
El doctor Pablo Reyes, coordinador de Neurología de Clínica Santa María, advirtió que no hay que esperar a que los síntomas pasen solos.
“Si los síntomas se presentan y luego mejoran, de todas maneras, hay que consultar en un servicio de urgencia porque algunas veces esas mejoras son transitorias y la persona puede volver a empeorar”, señaló.
Tampoco se deben administrar medicamentos en casa, ya que sin exámenes no es posible saber si el ACV se produjo por una arteria tapada o por un sangrado y, “si se trata de una hemorragia, un medicamento podría perjudicar a la persona”, explicó.
¿Hasta cuántas horas se puede tratar un ACV?
El doctor Rodrigo Riveros, neurorradiólogo intervencionista de Clínica Ciudad del Mar, explicó que el primer paso es hacer un escáner cerebral, que permite saber si el ACV es isquémico, por una arteria obstruida, o hemorrágico, por la ruptura de un vaso.
En los casos isquémicos se puede administrar un medicamento endovenoso que disuelve el coágulo, conocido como trombólisis, dentro de las primeras 4,5 horas.
Cuando la arteria afectada es de gran tamaño, el coágulo se retira mediante una trombectomía mecánica, que en pacientes seleccionados puede realizarse hasta 24 horas después de iniciados los síntomas.
“En los casos en que se tapa una arteria grande, realizar el procedimiento a tiempo puede marcar la diferencia entre recuperar la independencia y quedar con una discapacidad severa”, afirmó el especialista.
¿Cuándo comienza la rehabilitación?
La doctora Francisca González, fisiatra de Clínica Dávila Vespucio, explicó que la rehabilitación empieza apenas la persona está estable médicamente, muchas veces en los primeros días.
“En los primeros meses, el cerebro está preparado para reorganizarse y aprender de nuevo. Si aprovechamos esa ventana, las ganancias son mayores y evitamos complicaciones como la rigidez o el dolor”, señaló.
Finalmente, agregó que la recuperación depende de cada persona y de la gravedad de la lesión. Pero la mayoría mejora, sobre todo al inicio, y se pueden seguir logrando avances por meses e incluso años con trabajo constante.