Fue el 15 de abril de 2019 cuando un gran incendio puso en riesgo uno de los edificios europeos más importantes de París: la Catedral de Notre Dame.

Las imágenes, qué rápidamente comenzaron a viralizarse alrededor del mundo, daban cuenta como poco a poco el fuego consumía la estructura del monumento más visitado del mundo, y una de las más grandes obras de la arquitectura gótica.

A un año del siniestro, el sector de la catedral permanece acordonado, rodeado de una serie de maquinarias y tapado por nuevas estructuras y lonas para protegerlo. Por supuesto, que el acceso a la plaza también sigue prohibido.

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Y es que el panorama se repite desde el pasado 16 de marzo cuando se paralizaron las obras, mismo día en que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, decretó Estado de Emergencia ante la pandemia de COVID-19, la cual suma miles de víctimas en el país europeo.

Según informó el sitio Huffington Post, el andamio donde se iniciaron las llamas y acabó con el techo de la catedral todavía no se ha retirado y se han colocado varias estructuras de madera para reforzar los arbotantes y no comprometer la estructura del templo.