Ricardo Rodríguez, más conocido como Zip Zup, decidió referirse públicamente a la deuda por pensión de alimentos que denunció su hijo Matías Rodríguez, de 26 años.
La situación surgió después de que el joven acusara a su padre de abandono en conversación con Página 7.
“Al final, a los 16 años tuve que empezar a buscar trabajo para poder ser un peso menos para mi madre y ayudar en la casa”, relató.
Pese a las dificultades, Matías continuó estudiando y logró obtener un título técnico. “Él tampoco supo que yo me titulé. Jamás recibí felicitaciones ni nada”, agregó.
En ese contexto, el comediante nacional abordó el tema en una extensa declaración compartida en su cuenta de Instagram, donde aseguró que la deuda será pagada a la brevedad.
En el programa Plan perfecto de CHV dieron a conocer un documento judicial. Según el registro, actualizado hasta septiembre de 2026, la deuda alcanzaba las 92,8 UTM, equivalentes a más de $6,5 millones.
Revisa la declaración completa del Ricardo Rodríguez:
“En relación a las publicaciones y comentarios que han surgido respecto de la historia familiar con mi hijo mayor, considero necesario expresar algunas palabras, desde el respeto y con la tranquilidad que merece una situación tan delicada”.
“Considero importante señalar que nuestra historia familiar es mucho más extensa y compleja que una sola publicación o una declaración. Hubo años de convivencia, contacto, momentos compartidos y también circunstancias dolorosas que cada uno puede recordar e interpretar desde su propia experiencia”.
“He pedido perdón en más de una oportunidad. He procurado acercarme, recuperar los vínculos y abrir espacios para una reconciliación y tuve la esperanza de que estas hubiesen dado el fruto que esperaba”.
“Me duele profundamente que se hable de abandono como si toda una historia pudiera resumirse en una sola palabra”.
“No pretendo invalidar los sentimientos ni las vivencias de mis hijos, pero tampoco quisiera que mi historia como padre sea definida únicamente desde una versión que no contempla todos los antecedentes, que por lo demás son de índole personal e íntimos”.
“No voy a utilizar este espacio para exponer conversaciones privadas que dan testimonio de lo que señalo, buscar culpables ni responder con descalificaciones. Todos merecemos respeto, independientemente de las diferencias que hoy existan entre nosotros”.
“He cometido faltas, como cualquier ser humano, en más de una ocasión he reconocido aquello, comenzando por el perdón que tan difícil se nos hace entregar y tan fácil debería recibirse, y he asumido muchas veces con tristeza y dolor las consecuencias de la manera que me corresponde, porque pedir y ofrecer perdón y buscar la reconciliación son actos de valentía”.
“El camino, la verdad y la vida también me han enseñado que la paz no siempre depende de que todos pensemos igual, sino de que seamos capaces de responder con amor, verdad y respeto”.
“Aquellos que hoy me conocen y han compartido fielmente estos largos años de mi vida saben que sigo creyendo en el valor de la familia y en la posibilidad de sanar las relaciones, aunque a veces las voluntades no coincidan”.
“No desconozco que existe una deuda de pensión de alimentos pendiente, acumulada desde el término de su carrera técnica y su independencia, que es mucho menor a lo que se ha publicado en los medios. Esta será pagada a la brevedad”.
“Mi deseo es que algún día podamos volver a conversar desde el respeto, con humildad y sin reproches ni heridas que sigan creciendo”.
“Por ahora, elijo no alimentar una controversia pública y resguardar la dignidad de todos los involucrados. Mi fe me llama a actuar con amor, verdad y prudencia, incluso en medio del dolor”.