Este fin de semana, Vale Roth generó preocupación entre sus seguidores de redes sociales al reconocer que vivió un colapso emocional al volver de sus vacaciones familiares, las que calificó como un verdadero “caos”.

“Necesito recuperarme urgentemente de este viaje. Creo que en mi vida había pasado por tantos episodios de estrés y el avión ni qué hablar. Llantos y gritos desde que despegamos hasta aterrizar“, escribió en sus historias de Instagram.

Y aunque había indicado que se alejaría de su teléfono por unos días, lo cierto es que este lunes compartió varios videos explicando lo que pasó.

“He vuelto… Tuve un colapso mental ayer, se los juro que las vacaciones fueron terribles. Trato de rescatar algo y no lo puedo rescatar. Tengo con cuea 10 fotos en mi teléfono, porque ni siquiera podía agarrar el celular”, comenzó explicando.

“No voy a pelear a mi hija porque es feo pelear a una hija, ¿cierto? Pero la Antonia hacía 50 pataletas al día. En el desayuno, salía corriendo, se escondía. Y eso fue como en el hotel”, añadió.

Por otro lado, aunque su hija menor no camina, “necesita todo el rato brazos; es súper demandante. La Marti tiene un año y dos meses, pero la Anto es mucho más brígido, viene mucho peor”.

Vale Roth no pudo contener el llanto en el avión de vuelta a Chile

Según contó, el viaje duraba 8 horas. “La ida no fue terrible, pero la vuelta… les voy a contar”, advirtió.

“La Anto quería estar horas dentro del agua. Para sacarla, para ponerle traje de baño, para vestirla, para meterla a la ducha, lavarle los dientes… Todo era un problema. Todo fue un caos“, lamentó Vale Roth.

Por lo mismo, reconoció que solo podía pensar en ‘trágame tierra’ con la gente que estaba alrededor cada vez que ocurrían las pataletas de su primogénita.

“El clima igual era súper húmedo, entonces a la Marti le dio como una alergia; estaba toda enronchada los dos primeros días. La verdad, yo creo que cuando tengan 4 o 5 años sería una buena edad, o viajar más cerca, 2 horas, 3 horas, pero nada más”, analizó.

En ese punto, explicó que el viaje de vuelta estuvo peor: “Me puse a llorar en el avión”, confesó.

El problema principal fue que, en el trayecto, las niñas no se sentían muy bien. “Lloraron todo el viaje, las 8 horas. La Anto gritaba y la Martina no llora nada, pero acá todo el rato, quería moverse. La hora del viaje nos afectó porque era a las 12 del día y debería ser en la noche con niños”, sostuvo la ex Calle 7.

“Estoy embarazada con una guata de 7 meses, tenía a la Marti encima, no me podía agachar a recoger las cosas que se caían, Antonia corría para todos lados, Martina quería salir a gatear… En un momento yo sentada llorando y me caían las lágrimas una tras otra”.

Otro factor fue que las hijas de Valentina no lograron dormir en todo el trayecto. Al bajar, tenían que pasar por Policía Internacional y ella no atinó a pedir una silla de ruedas para trasladarse. “Estaba mal, tenía la guata muy dura, no tenía aire y me estaba viniendo una crisis de pánico“, expresó.

En la zona preferencial había solo un policía atendiendo, así que la fila no avanzaba muy rápido, pese a que tenían esperando a personas con movilidad reducida, gente mayor y ella, que está embarazada.

En medio de todo su relato, la ganadora de Fiebre de Baile aseguró que trata de tener una crianza respetuosa con su hija mayor, pero que igualmente pone límites y es más dura cuando tiene que serlo.

Sin embargo, como esta situación la tiene sobrepasada, comentó que con su marido buscarán una psicóloga infantil que los ayude a tener más herramientas para manejar su comportamiento, sobre todo pensando que viene otro bebé en camino.