La historia de Punch, un pequeño macaco japonés que se aferra a un peluche desde que fue rechazado por su madre, ha enternecido a miles en Japón y en las redes sociales.

Sin embargo, su caso abrió ahora un debate mayor: este martes la organización animalista PETA solicitó formalmente su traslado a un santuario, acusando que el animal sufre las consecuencias del cautiverio y el aislamiento.

La atención a su caso nace desde el rechazo de su madre a los pocos días de nacido en en el zoológico de la ciudad de Ichikawa, donde los funcionarios sortearon esta situación entregándole un peluche de orangután que terminó convirtiéndose en su objeto de apego y consuelo.

Ahora, Punch tiene siete meses y su imagen abrazando el juguete ha dado la vuelta al mundo, lo que lo ha tranformado en la principal atracción del zoológico por estos días.

“Cada día miles de personas se acercan a seguir su día a día”, señaló a EFE un portavoz del centro, Takashi Yasunaga.

PETA exigió traslado de Punch a santuario natural

No obstante, para PETA la escena no es tierna, sino preocupante.

En un comunicado difundido este martes, Jason Baker, presidente de PETA Asia, afirmó que “como todos los macacos, Punch debería crecer en un grupo familiar unido, aprendiendo habilidades sociales vitales y explorando un hábitat natural rico, y no buscando el consuelo de un juguete en un pozo de cemento”.

Bajo ese argumento, la organización instó al zoológico a “hacer lo correcto” y pidió su traslado a un santuario especializado, asegurando que lo que muchos califican como adorable “es en realidad un vistazo al trauma de un primate joven y altamente sociable que lidia con el aislamiento y la pérdida”.

El caso fue comparado por Baker con otros animales que alcanzaron fama viral, como la hipopótama tailandesa Moo Deng, advirtiendo que la popularidad en internet suele ser pasajera y puede alimentar prácticas de cría y exhibición con fines comerciales.

Esto en vista de la gran atención que a despertado el caso de Punch en las redes sociales, donde actualizaciones diarias sobre su estado e incluso memes y videos inspiraciones con su imagen están a la orden del día.

Sin ir más lejos, la controversia se intensificó en los últimos días luego de que circularan videos donde se veía a Punch siendo intimidado y golpeado por otro macaco.

El zoológico explicó en un comunicado que se trató de un episodio aislado ocurrido cuando el pequeño intentó interactuar con otra cría y fue reprendido por una hembra adulta —presuntamente la madre del otro ejemplar—, calificando el hecho como parte de un proceso normal de socialización.

Mientras el debate continúa, Punch sigue siendo el centro de atención, convertido en símbolo tanto de ternura viral como de la discusión sobre el bienestar animal en cautiverio.