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La llegada de Mila significó un antes y un después para Pedro Ruminot y Alison Mandel, quienes revelaron en el podcast Martes de pololeo el doloroso proceso de pérdida de su hija Colombina antes de adoptar a Mila. Pedro confesó que no pudo llorar la pérdida debido a la necesidad de sostener a su familia, hasta que en terapia pudo despedirse escribiendo una carta y dejándola frente al mar. Mientras tanto, Alison ordenaba una habitación pensando en Mila, y al día siguiente recibieron la inesperada llamada que confirmó la adopción de su hija.
La llegada de Mila marcó un antes y un después en la vida de Pedro Ruminot y Alison Mandel. Sin embargo, antes de recibir la esperada llamada que confirmó la adopción de su hija, la pareja atravesó uno de los momentos más difíciles de su historia familiar: la pérdida de una bebé a la que llamaron Colombina.
La emotiva confesión surgió en el podcast Martes de pololeo, donde ambos recordaron el camino que recorrieron antes de ampliar su familia y cómo enfrentaron ese profundo duelo.
Pedro explicó que la noticia de la llegada de Mila tiene un significado especial para él, precisamente por todo lo que habían vivido anteriormente. “Fue muy lindo”, comentó al recordar el momento en que supo que nuevamente sería padre.
“Además antes yo había pasado por un proceso… Para mí tiene un componente, digamos, como un poco mágico. Nosotros perdimos a una hija”, relató el comediante sobre la bebé que habían llamado “Colombina”.
Pedro Ruminot explicó por qué no pudo vivir el duelo
Durante la conversación, el humorista reconoció que enfrentó la pérdida de una manera muy distinta a Alison. Mientras ella atravesaba un profundo dolor, él sintió que debía asumir otras responsabilidades y contener a su familia.
“Yo no la pude llorar, no pude sufrir con eso porque Alison estaba muy mal. Entonces yo dije: ‘Bueno, tengo que llevar adelante todo’. Y tú (Alison) estabas muy triste, en cama incluso, y tengo que llevar adelante todo: la familia, los niños, el colegio, todas las cosas que hay que hacer”, recordó.
Con el paso del tiempo, ese duelo que había quedado pendiente comenzó a aparecer en terapia. Fue ahí cuando comprendió que nunca se había permitido despedirse de su hija.
“En terapia me di cuenta de que nunca había llorado la pérdida, y mi psicóloga me hizo escribir una carta para nuestra hija despidiéndonos. Y esa carta la tuve ocho meses en la camioneta, en la guantera”, contó.
Alison también recordó ese proceso y explicó que ambos enfrentaron el dolor de maneras diferentes.
“Me hacías leerla y yo te decía que no, porque yo ya había pasado ese sufrimiento. Yo ya le había hecho incluso un funeral”, señaló en el programa.
La despedida que Pedro Ruminot realizó frente al mar
Aunque escribió la carta, Pedro no logró desprenderse de ella de inmediato. Durante ocho meses la llevó guardada en la guantera de su camioneta, sin reunir el valor suficiente para completar esa despedida.
“Porque además hay que hacer una especie de funeral o una despedida después con esa carta. Y yo no me atrevía a hacerlo, la tuve ocho meses en la camioneta”, explicó.
Hasta que un día sintió que había llegado el momento: “Estaba en la playa, fui a dejar unas cosas y me quedé mirando el mar y dije: ‘Bueno, la voy a dejar acá, si siempre voy a estar mirando el mar, acá voy a dejar la carta y acá me voy a despedir’”.
El humorista incluso quiso darle un significado especial a ese instante. “Me fui a despedir y antes busqué cómo hacer un origami de pajarito y me fui a la playa. No había nadie, y ahí me despedí. Eso fue un jueves, y un martes nos llamaron (para confirmar la adopción de Mila)”, recordó.
La inesperada llamada que cambió sus vidas
Mientras Pedro cerraba ese capítulo, Alison también realizaba un pequeño gesto que terminaría siendo significativo.
La comediante recordó que decidió ordenar un espacio de la casa pensando en el futuro, aunque todavía no tenían noticias sobre el proceso de adopción.
“Sí, qué heavy. Y yo el lunes ordené lo que podría ser pieza de la Mila. Dije: ‘No, algún día nos van a llamar y esto parece una bodega’. Y ordené… Y al otro día nos llamaron”, relató.