Una historia de esfuerzo y resiliencia conmovió a miles en redes sociales. Se trata de María Georgina y su esposo Raúl, un matrimonio de Puente Alto donde cada uno tiene más de 70 años, cuya realidad se hizo viral tras evidenciar las difíciles condiciones en las que viven.

Ambos enfrentan un complejo escenario económico: sobreviven con la pensión de ella de $245.000, que apenas les alcanza para lo justo.

Por lo mismo, a sus 70 años, María Georgina sale a trabajar todos los días como manipuladora de alimentos, para lograr recaudar un poco más de dinero.

A esto se suma la delicada situación de salud de Raúl, quien padece diabetes y tiene movilidad reducida, lo que obliga a su esposa a cargarlo diariamente para trasladarlo dentro de la vivienda.

“Todos los días tengo que cargar a mi marido hasta el segundo piso, porque el baño está arriba”, relató María en un registro que rápidamente se difundió en redes, y que también fue difundido en una nota de CHV Noticias.

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La pareja también está a cargo de tres de sus nietos —uno de ellos con Trastorno del Espectro Autista (TEA)—, luego de que una de sus hijas se alejara por problemas de consumo. Solo cuentan con la ayuda de uno de sus hijos los apoya más regularmente.

La historia salió a la luz gracias a Andrés Durán, quien conoció a María en una ferretería cuando ella buscaba reparar una llave de su casa, preocupada por no contar con el dinero suficiente. Conmovido por su situación, decidió ayudarla y compartir su testimonio, logrando amplificar el caso.

Con mi jubilación cuido a mi marido, a mis nietos y pago todo lo de la casa. Por eso sigo trabajando a mi edad, de otra manera no podríamos sobrevivir”, explicó la mujer.

La viralización del caso generó una rápida respuesta. La situación llegó hasta la Municipalidad de Puente Alto, desde donde anunciaron medidas concretas para mejorar su calidad de vida.

El alcalde Matías Toledo confirmó que se realizarán modificaciones en la vivienda. “Se va a empezar a desarmar todo para construir lo que nos solicitaron: una pieza y un baño en el primer piso”, señaló.

Para María y Raúl, esta ayuda representa un cambio significativo tras años de esfuerzo y se mostraron profundamente agradecidos por la ayuda de Andrés y de la gente a la que les llegó su caso.

Solo queremos una vejez digna”, expresó la mujer, reflejando el anhelo que hoy moviliza a toda una comunidad.