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Pancho Saavedra recordó su experiencia con la cocaína y contó cómo logró salir: “Me fui a la cresta”

Pancho Saavedra recordó su experiencia con la cocaína y contó cómo logro salir: “Me fui a la cresta”
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El animador Pancho Saavedra reveló en el pódcast Somos Rentable su difícil experiencia personal al llegar a Santiago desde Curicó para estudiar, enfrentando la represión y descubriendo un mundo desconocido que lo llevó a abusar de la cocaína durante tres meses. Motivado por un punto de quiebre donde sus padres estuvieron dispuestos a vender un camión para costear su rehabilitación, Saavedra reconoció haber tocado fondo y decidir cambiar su rumbo. La presión familiar y la reflexión sobre sus acciones fueron clave en su proceso de recuperación.
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Pancho Saavedra fue el nuevo invitado al pódcast Somos rentable, instancia donde recordó un complejo momento personal.

Todo ocurrió luego de que el animador de Lugares que hablan dejó su natal Curicó para llegar a la capital para estudiar.

“Salgo de cuarto medio, me vengo a Santiago y ahí empieza un poco esto, como de estar muy reprimido a llegar acá, descubrir un mundo, salir del closet para mí, no para los demás e irme un poco a la cresta”, comentó.

“Porque yo me fui a la cresta, me lo carreteé todo. Estuve 3 meses metido en la cocaína”, reconoció.

El comunicador ahondó en las razones. “Y eso fue porque, evidentemente, empiezas a preguntarte los porqués. Y es por una serie de elementos: el querer vivir una vida alocadamente por muchas cosas que te saltaste y, principalmente, la represión. Creo que uno va buscando caminos”, indicó.

Saavedra recordó que una prima lo acusó a sus padres. “Ahí vienen los valores de la familia. Un día llegan en la mañana, abren la puerta del departamento, revisan y había un tubo con… blanco. Mi tía me agarra, me dice que debía irme a un centro de rehabilitación”, sostuvo.

Hasta que llegó el punto de inflexión que lo hizo reaccionar. “El doctor comenta el presupuesto. Eran muchos millones de pesos. Ahí mi papá le dijo a mi mamá: ‘Tranquila, vendemos un camión'”.

“Me sentí el ser más miserable que pisa la tierra. Que tus papás tengan que perder una fuente de trabajo porque el niñito andaba volando arriba de un canasto, porque andaba haciendo puras cagadas, es lo que me hizo aterrizar y no necesitar un tratamiento”, concluyó.