Lisandra Silva dejó todo y se fue a China: “Me vine a vivir con los monjes Shaolin”
Lisandra Silva tomó la radical decisión de dejar de lado su rutina y viajar hasta China para entrenar junto a monjes Shaolin.
A través de Instagram, la chica reality mostró parte de sus primeros días en el país asiático y explicó que estará viviendo en un campamento ubicado en las montañas de Shaolin.
“Me vine a vivir con los monjes en Shaolin para aprender artes marciales. Estoy en el campamento de las montañas de Shaolin”, contó.
El motivo que llevó a Lisandra Silva hasta China con los monjes
Lisandra Silva explicó que tomó la decisión por tres razones. La primera está relacionada con su padre y una conversación que mantuvieron antes de su muerte.
“Fue para transmutar la energía de mi papá. Yo les había comentado que quería hacer esto hace mucho tiempo y me dio el ok antes de irse a otro plano”, señaló.
La modelo también apuntó a fortalecer su preparación ante una eventual llegada a la final de Vecinos al Límite, reality en el que participa actualmente.
“También porque ustedes saben que, al final del programa que estoy participando, los finalistas no están definidos todavía y, si hay un 1% de posibilidad de que yo pueda estar en esa final, la quiero ganar”, relató.
“Muchos piensan que soy la más débil y les voy a demostrar a ustedes y a mí misma que soy mucho más que eso. Ese es el sueño de mi papá”, agregó.
La rutina de Lisandra con los monjes Shaolin
“Todos los días nos despertamos a las 05:00 am, hacemos Tai Chi. En la tarde nos vamos al templo y trabajamos artes marciales”, detalló.
“Este es el entrenamiento más duro. Voy a hacer de mi vida un trabajo pesado que trae mucha meditación, pero también mucho trabajo físico y mental. Mi objetivo con esto es volverme tan fuerte que no haya nada que no pueda resolver”, afirmó.

¿Quiénes son los monjes Shaolin?
Tal como recoge 24 Horas, los monjes Shaolin están ligados al histórico Templo Shaolin, un monasterio budista situado en la provincia china de Henan y fundado en el año 495 d. C.
Con el paso de los siglos, este lugar se transformó en un importante referente del budismo Chan y las artes marciales chinas. Su tradición combina entrenamiento físico, meditación, filosofía y disciplinas como el kung fu, Tai Chi y Qi Gong.
Eso sí, una persona no necesita convertirse en monje para recibir este tipo de entrenamiento. Existen centros y programas que reciben a estudiantes extranjeros para acercarlos a estas prácticas, algo que tampoco significa necesariamente que quienes participan vivan dentro del monasterio original.