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Iván Martínez abrió las puertas de su millonaria casa: baño llamó la atención de influencer

Iván Martínez abrió las puertas de su millonaria casa baño llamó la atención de influencer
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El empresario Iván Martínez abrió las puertas de su casa para mostrar su estilo de vida discreto a pesar de sus bienes adquiridos en el mundo de los negocios. En un video con el youtuber Diego Arce, Martínez exhibió sus autos de lujo, como un Lamborghini Huracán de $200 millones, pero enfatizó que no le interesa presumir su riqueza. La casa cuenta con ocho habitaciones, un gimnasio y una cancha de pádel, y Martínez destacó sus inicios humildes en Puente Alto. Su libro “Yo no leo, yo practico” narra su conexión con la muerte y su filosofía de vida.
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“Un millonario real no ostenta”. Con esa particular definición, Iván Martínez explicó su relación con el dinero mientras abría las puertas de su casa y mostraba algunos de los bienes que ha adquirido durante sus años en el mundo de los negocios.

El empresario recibió al youtuber Diego Arce, quien recorrió junto a él distintos espacios de la propiedad donde Martínez lleva aproximadamente siete años viviendo.

Durante el registro, el empresario exhibió parte de sus automóviles, motocicletas y otros objetos personales, aunque aseguró que no tiene interés en presumir sus bienes. En el clip, aseguró que se define como un “millonario pasivo, tranquilo. Soy una persona trabajadora”.

“Siempre sencillo, no me gusta ostentar, cuando uno ostenta mucho, lleva mucha carga”, afirmó en el video difundido en YouTube.

De hecho, Martínez explicó que evita utilizar ropa de marcas de lujo porque no le interesa mostrar cuánto dinero tiene. “El millonario real no ostenta, un millonario que tiene realmente plata no anda mostrando sus cosas, es más callado. El que se cree millonario anda mostrando cosas que no tiene y lo hace para demostrar como si lo fuera”, sostuvo.

Sus “juguetes”: autos de hasta $200 millones

Aunque no se considera una persona ostentosa, Martínez reconoció que sí destina parte de su dinero a una de sus grandes aficiones: los vehículos. Durante el recorrido mostró sus automóviles y motocicletas, a los que definió como sus “juguetes”.

Entre ellos se encuentra un Lamborghini Huracán, cuyo valor, según explicó, alcanza los $200 millones.

También enseñó un Maserati MC20, cuyo costo bordea los $205 millones, además de una motocicleta Agusta F4 RC, cuyo precio se ubica entre los $18 y $20 millones. Pese a estas cifras, el empresario insistió en que no busca exhibir su patrimonio.

Así es la casa donde vive hace siete años

La vivienda también sorprendió por sus dimensiones. Martínez contó que la propiedad cuenta con ocho habitaciones y ocho baños, aunque aseguró que personalmente utiliza solo dos dormitorios.

El lugar también dispone de un amplio sector destinado a estacionamientos, un gimnasio y una particular ducha abierta dentro de su habitación. “Tú te duchas aquí y, como se viene al mundo, sales”, comentó el influencer al ver el baño ubicado entre ventanales.

“Esta duchita es rica, agüita caliente y mirando el paisaje”, comentó el empresario. “¿Tus vecinos nunca te han dicho que te han visto?”, preguntó el youtuber. “Creo que no”, contestó Iván Martínez entre risas.

Otro de los espacios que llamó la atención fue una cancha de pádel, que el propio empresario mandó a construir dentro de la propiedad.

En el recorrido también mostró distintos objetos personales, entre ellos cascos y chaquetas de motocicleta, además de libros y revistas en los que ha aparecido como portada. De la misma forma, también mostró sus botellas de alcohol. “Me los tomo más que los colecciono”, bromeó sobre estos últimos.

Sus inicios en Puente Alto

Más allá de los bienes que actualmente posee, Martínez también aprovechó la conversación para repasar sus comienzos y el camino que recorrió hasta convertirse en empresario.

El empresario contó que proviene de una familia sencilla de Puente Alto y que comenzó a hacer negocios desde pequeño, comuna a la que regresa habitualmente.

“Para el Día del Niño intervengo en Puente Alto, de donde soy yo, para temas sociales: se sacan fotos dentro del auto. Donde yo vengo de allá, lo hago para que los niños entiendan que (…) uno puede conseguir cosas si uno se lo propone”, comentó.

A los 21 años, ingresó de manera independiente al rubro de las funerarias, una actividad con la que ha mantenido una relación desde su nacimiento.

Parte de esa historia la plasmó en su libro Yo no leo, yo practico, cuyo título, explicó, representa también una parte importante de su filosofía. “El libro se trata de mi historia. De cómo empezó mi camino en los negocios, mi conexión con la muerte”, reflexionó.