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El cantante urbano Pailita compartió con sus seguidores de Instagram la tierna historia de cómo adoptó a su gato durante un viaje a Arica. El artista, de 26 años, encontró al felino en el hotel donde se hospedaba para un show, sorprendido por la casualidad. Tras dudar al principio, el gato siguió a Pailita a su habitación, convenciéndolo de que era un regalo del destino. Tras asegurarse de que no tenía dueño, el cantante lo adoptó y desde entonces han formado un especial vínculo, demostrando que su llegada fue una bendición inesperada.
Una tierna historia compartió Pailita con sus seguidores de Instagram. El cantante urbano reveló cómo llegó a su vida el gato que hoy lo acompaña diariamente y aseguró que todo ocurrió de manera inesperada durante un viaje a Arica.
El artista, cuyo nombre real es Carlos Javier Raín Pailacheo y que actualmente tiene 26 años, contó en sus historias que conoció al felino mientras se hospedaba en un hotel de la ciudad, donde debía presentarse en un show.
“Muchos no saben la historia de ese gatito, pero yo me lo traje de Arica. Una vez que fui a un show me lo encontré en el hotel. Para mí fue una bendición que haya llegado. Igual vivo solo y él me apaña todo el día”, relató.
Según explicó, el primer encuentro ocurrió apenas ingresó al recinto. “Estaba entrando al hotel y lo vi altiro, porque estaba ahí, paradito en la recepción, donde te pasan las tarjetas y dije: ‘Oh, qué bonito gato’. Y la chica me dijo: ‘Llévatelo, si quieres’. Así como entregándomelo de una”, recordó.
Sin embargo, el intérprete confesó que en un principio pensó que se trataba de una broma. “Yo quedé con la duda”, admitió.
Pese a ello, el gato volvió a aparecer minutos después. De hecho, comenzó a seguirlo hasta su habitación, situación que terminó por convencer al cantante de que el destino los había unido.
“Después me subí al ascensor y me empezó a seguir. Miré hacia portería para ver si alguien estaba pendiente del gato, pero no había nadie. Me siguió a la pieza, estuvo toda la noche conmigo… me fui para el show”, recordó.
Y añadió: “Luego volví, estaba el gato y le pregunté a la chica: ‘¿En serio que al gato me lo puedo llevar?’. Me dijo: ‘Sí, aquí no es de nadie, le damos comida dentro de lo que podemos’. Igual llevaba harto tiempo viviendo ahí”.
Finalmente, Pailita decidió adoptarlo luego de esperar algunos días para asegurarse de que realmente no tenía dueño.
“Como a los tres días me lo traje. Claramente, cuando llegó, estaba más flaquito… ya lo tengo hace casi un año”, concluyó, dejando en evidencia el especial vínculo que formó con el felino que apareció, inesperadamente, durante una gira por el norte del país.