La primera semana de marzo, Felipe Thompson -recordado participante de Gran Hermano 2– entró a pabellón para una operación llamada amigdalectomía, que es la extirpación quirúrgica de las amígdalas.
El exchico reality era candidato a esta cirugía debido a que hacía muchas amigdalitis al año, así que su pareja, la modelo e influencer Paula Bolatti, lo acompañó en todo el proceso.
Aunque el procedimiento salió bien, lo cierto es que Felipe presentó complicaciones este fin de semana por un sangrado en su garganta, así que acudió a urgencias, pero ahí vivió una situación insólita.
“Tuve una de las peores experiencias de mi vida… Siendo urgencia, estuve 6 horas sangrando, esperando pasar a pabellón. Durante esas 6 horas nadie me pescó. Mi doctor decidió más importante operar una rinoplastia que mi urgencia. Fue tanta la pérdida de sangre y la descomposición, que me terminé desmayando”, contó en sus historias de Instagram.
Por suerte, dijo, su pareja pudo sostenerlo en ese momento, pero pasaron un gran susto, a pesar de que él siguió todas las indicaciones del postoperatorio.
Más tarde, actualizó la situación y dijo que estaba mejorando. “Pensar que esto es salud privada, ni imaginar lo que puede ser la salud pública”, indicó.
Paula Bolatti vivió momentos de angustia tras desmayo de Felipe Thompson
Por su parte, Paula Bolatti compartió también en redes sociales su preocupación y rabia al vivir un momento límite por la falta de atención de urgencia en la clínica.
“Lo tuvieron 5 horas esperando y ni siquiera lo controlaron. Se quedó sin suero, se levantó para ir al baño y se desmayó en mis brazos. Le pedí ayuda a un enfermero y solo me miraba. Llegó más gente, pero nadie sabía lo que le pasaba. Todos desinformados”.
“¡Un desastre y una negligencia terrible! Tengo demasiada rabia. Se supone que estaba en un lugar donde lo estaban monitoreando y en vez de eso no lo pescaron”, reclamó la trasandina.
Posteriormente, la exchica reality también actualizó el estado de su pareja, agradeciendo que logró estabilizarse.
“Ya pasó lo peor, pero fue terrible. Pésima experiencia. De tratamiento ‘de urgencias’, nada. Y además cero monitoreo. Él estaba muy mal, muy decaído. Imagínate que, literal, se desmayó en mis brazos porque no había nadie asistiendo la situación ni acompañándolo. Así que fue hueavy“, lamentó.
“Obviamente, vamos a hacer un reclamo formal como tiene que ser y ojalá puedan responder, pero ahora Felipe está bien, está estable, que es lo más importante”, cerró.