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Sociedad

El Conjuro 4: el aterrador caso sin resolver de los Warren que inspirará la nueva película

Publicado por:   Javier Arriagada

Caso paranormal inspiró El Conjuro 4

Warner Bros.

En la década de 1970 y 1980, la tranquila ciudad de West Pittston, Pensilvania, fue sacudida por una serie de eventos paranormales que llevaron a la familia Smurl al borde del terror y la desesperación.

Dicho caso es real, es el que inspirará la cuarta entrega de la saga de terror El Conjuro, cuyo estreno está programado para mediados de este año.

Todo comenzó en 1974, cuando Jack y Janet Smurl se mudaron con sus hijos a una casa modesta en 328 Chase Street, Pensilvania, Estados Unidos.

Desde el principio, la familia experimentó sucesos extraños: ruidos inexplicables y olores fétidos que llenaban la casa sin una fuente discernible.

Pronto, estos fenómenos evolucionaron hacia manifestaciones más aterradoras: apariciones fantasmales, objetos que se movían solos y presencias malignas que acechaban en las sombras.

Los Smurl, desconcertados y aterrorizados, buscaron ayuda. Fue en ese momento cuando entraron en contacto con los renombrados investigadores paranormales, Ed y Lorraine Warren, conocidos por su trabajo en casos similares.

Ellos, con su experiencia en el campo de lo paranormal, acudieron a la llamada de la familia, y comenzaron a investigar los sucesos en la casa de West Pittston. Lo que encontraron fue más allá de lo que esperaban.

Los Warren y el caso de la familia Smurl

Los Warren confirmaron la presencia de una entidad demoníaca en la residencia Smurl, una fuerza maligna que parecía alimentarse del miedo y la angustia de la familia.

Sus testimonios y los informes detallados de Ed y Lorraine atrajeron la atención de los medios de comunicación y del público en general, convirtiendo su lucha contra lo sobrenatural en una historia que capturó la imaginación de miles.

A medida que los años pasaban, la actividad paranormal alcanzó su punto máximo en 1986, cuando los Smurl finalmente abandonaron la casa, agotados y traumatizados por los años de tormento.

Incluso después de su partida, los eventos inexplicables continuaron persiguiéndolos en otros inmuebles.

En última instancia, el caso de la familia Smurl dejó más preguntas que respuestas. A pesar de los arduos esfuerzos de los Warren y otros investigadores paranormales, el enigma que envuelve los sucesos en 328 Chase Street continúa sin resolverse.

Para los Smurl, su experiencia fue más que una historia de terror: fue un viaje a lo desconocido, un encuentro con fuerzas más allá de la comprensión humana que dejó una marca indeleble en sus vidas y en la historia de lo paranormal.