Este 30 de marzo se celebra el Día Mundial del Trastorno Bipolar, con el objetivo de visibilizar esta patología y terminar con los estigmas que la rodean.

El Trastorno Afectivo Bipolar (TAB) es una enfermedad psiquiátrica que se caracteriza por cambios en el estado del ánimo, la cual se presenta en forma inesperada y de manera subaguda, que a su vez, afecta los niveles de energía y comportamiento.

Esta condición cursa con ciclos de episodios depresivos, que se caracterizan por vivenciar emociones de tristeza, desesperanza, inutilidad y en casos severos, ideación suicida.

También hay periodos de manía o hipomanía, en la cual predomina la euforia, el aumento de la autoestima, la disminución de la necesidad de dormir y la implicación en actividades de mayor riesgo.

De todas maneras, puede pasar que estos dos ciclos se den de forma paralela, lo que se conoce como etapa mixta. También hay episodios de remisión de esta condición, en los cuales los pacientes se sienten anímicamente estables, lo que se conoce como estado eutímico.

Es importante destacar que el trastorno bipolar no es lo mismo que los altibajos emocionales que uno puede experimentar en su vida diaria debido a ciertas situaciones.

Por otra parte, en la mayoría de los casos, esta condición es cíclica, es decir, los cambios bruscos de ánimo no se dan de un día para otro, sino que responden a cierto patrón de tiempo.

Al igual que todas las enfermedades, los pacientes tienen una vulnerabilidad biológica (genética) de padecer esta patología, pero no existe ninguna característica que pueda predecir dónde puede presentarse.

Si está presente el antecedente de familiar directo con la enfermedad, la probabilidad de que se manifieste es mayor.

Tratamiento

¿Cómo tratar esta enfermedad? En general, se utilizan medicamentos estabilizadores de ánimo (como el litio) y anticonvulsivos (especialmente valproato y lamotrigina).

También se pueden sumar antipsicóticos de segunda generación como el aripiprazol, qutiapina y risperidona. Los fármacos se usan solos o combinados en todas las fases del tratamiento, aunque en diferentes dosificaciones.

Además, se debe seguir una terapia psicosocial, con enfoques cognitivos conductuales y una terapia centrada en la familia, pueden ofrecer apoyo, educación y orientación a los pacientes y sus cercanos.

Estas terapias desarrollan habilidades que pueden ayudar a las personas a controlar el trastorno bipolar, incluidas las habilidades para mantener rutinas, aumentar el control de las emociones y mejorar las interacciones sociales.

Bipolaridad en Chile

Según el Minsal, el 2013 alrededor del 2,2% de la población en Chile tenía un diagnóstico de trastorno bipolar (2,5% en mujeres y 1,8% en hombres).

Sobre las diferencias entre los sexos, la evidencia es contradictoria, siendo algunos hallazgos el hecho de que las mujeres son diagnosticadas de forma temprana y suelen vivenciar más episodios depresivos que los hombres, quienes se caracterizan por la sintomatología de episodios maníacos o hipomaníacos.

A su vez, la mortalidad por suicidio es mayor en estos últimos. Por otra parte, si bien este trastorno puede empezar tanto en la infancia como en la adultez, lo más recurrente es que el inicio de la manifestación de los síntomas sea entre los 15 y 25 años.