A más de alguno le ha pasado que llegó a su casa con un hambre voraz y ni siquiera había un paquete de tallarines para cocinar. En ese momento, si manejas dinero, un delivery de 24 horas parece ser la salvación para cualquier hambriento.

Eso fue justamente lo que le pasó a un inglés de Manchester, Inglaterra, que a eso de las cuatro de la mañana del sábado pasado decidió pedir un kebab y papitas fritas a domicilio. Está claro que fue una gran noche.

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El sujeto, identificado por su usuario de Twitter, Bert Yong, pidió todo lo que necesitaba y se dispuso a esperar. Sin embargo, se quedó profundamente dormido y no supo más de la noche. A la mañana siguiente, él despertó con hambre y un poco triste.

Hasta ahí todo “normal”, pues era probable que eso ocurriera considerando la hora, pero lo que no se esperaba Bert, era que en vez de llamadas perdidas en su celular, el repartidor le dejara un “hermoso” regalo en su puerta.

Su selección de kebab y dos porciones de papas fritas estaban ahí, esperando a ser recalentadas y listas para disfrutar.

Solo fue un poco vergonzoso tener su kebab colgando horas y horas en su puerta a la vista de todos los vecinos, pero qué importa, Bert pudo tomar toda su orden, la metió al microondas y desayunó como rey ¿Qué mejor?