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En la Gala del Festival de Viña del Mar, Rafael Araneda habló sobre la renovación de la alfombra roja, destacando su sobriedad y nivel internacional. Expresó su preferencia por la interacción con el público, pero valoró la imagen más elegante del evento. También se refirió al protocolo de vestuario, sugiriendo blanco, negro y azul oscuro. Al cumplir 10 años como animador, descartó expectativas de reconocimiento y se mostró agradecido con el público. Ante posibles momentos tensos, señaló la importancia de mantener la calma. Además, reveló que convive con una enfermedad autoinmune relacionada con la tiroides y explora terapias complementarias.
En el marco de la Gala del Festival de Viña del Mar, el animador Rafael Araneda se detuvo a conversar sobre el renovado concepto de la alfombra roja, su presente profesional y aspectos personales que han marcado su vida en los últimos años.
Respecto a los cambios en la puesta en escena del evento, Araneda valoró el giro hacia una propuesta más sobria y alineada con estándares de grandes eventos. “En términos de imagen, estamos más a la altura de una alfombra internacional”.
“En términos televisivos, lo que proyecta Viña hacia afuera, a mí me gusta más esto. Ahora, con el corazón, evidentemente a mí me gusta más para uno, la selfie, el saludo, el cartelito. Pero hay que pensar en el proyecto y siento que se ve mejor así, luce más”, comentó.
El conductor, quien cumple una década sobre el escenario de la Quinta Vergara, también se refirió al protocolo y la estética del evento. Incluso entregó su visión sobre los códigos de vestuario que, a su juicio, debiesen primar en este tipo de ceremonias. “El blanco, el negro y el azul oscuro, son los colores que se tienen que usar en una alfombra roja”, afirmó.
Consultado por la posibilidad de recibir algún reconocimiento especial al cumplir 10 años como animador del certamen, Araneda descartó expectativas personales y optó por una mirada agradecida.
“Si hay sorpresa para mí, no creo y no lo estoy esperando. Por el contrario, observo esto desde la perspectiva de la gratitud, el agradecimiento, de que me siento orgulloso por cumplir 10 años sobre este escenario. Yo no estoy esperando reconocimientos ni nada en particular. Por el contrario, tengo que ser agradecido con el público, de quienes siempre me brindaron la confianza, opero desde la gratitud”, sostuvo.
En cuanto al manejo de eventuales momentos tensos durante el show —como la reacción del llamado “Monstruo” frente a un humorista—, fue cauto: “Creo que son cosas que hay que ir leyendo en el momento. Y a veces esas lecturas pueden ser errores también. Hay que ir piano, piano, respirar y observar”.
Rafael Araneda y enfermedad autoinmune
Finalmente, el animador abordó un aspecto más íntimo: su estado de salud. Reveló que desde hace años convive con una enfermedad autoinmune relacionada con la tiroides y que actualmente explora terapias complementarias.
“Lo del hielo en la tina lo hago desde hace un tiempo por una terapia. Tengo una enfermedad autoinmune, de hace muchos años, es mi tiroides. Estoy llegando a un nivel, donde el que me aumente la cantidad de dosis del remedio, no me está generando mejoría, entonces estoy buscando alternativas. En esa búsqueda aparece el frío, y he sentido algunos cambios, espero que me vaya bien con eso”.
Según contó, “esto fue hace muchos años, 25 años. Llevo la mitad de la vida en esta. Veo que mi solución ha sido que el médico me aumente la dosis; entonces, cuando empiezas a leer y a aprender, te das cuenta que en una de esas es bueno buscar terapias alternativas y en eso estoy”, cerró.