Shirley Arica se convirtió en una de las últimas eliminadas del reality a Canal 13, Tierra Brava, debido a una lesión mientras competía.
Tras su salida y en conversación con Página 7, contó qué fue lo más difícil de encerrarse en la hacienda con los demás participante.
“Lo más difícil fue adaptarme. Tengo una personalidad compleja. Soy selectiva con la gente con la que converso, no es que traté a todos igual. O sea, trato a todos igual, pero selecciono con quién juntarme, con quién no, con quién me voy a pelear, etc.”, partió contando.
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En la misma línea, expresó que también fue complejo integrarse al grupo. “Por momentos sentí que estaba sola, porque no congenié con nadie o no comparto ciertas ideas de otras personas y fue como que me aislé. Fue lo más complicado para mí”.
Entre las personas con la que conectó, mencionó a Eva Gómez, Guarén, Pamela Díaz y Camila Arismendi. En cuanto a los hombres, nombró a Miguelito, hasta cierto punto Jhonatan y con Max, con quien precisó, tuvo “buena química”.
“Él era todo lo contrario a mí, pero siempre teníamos tema de conversación, me la pasaba entretenida con él. Miguelito era más mi apoyo, siempre estaba cuando me veía mal. Siempre se acercaba con un detalle, era como mi angelito, él siempre estaba ahí para mí. Así que con ellos podría ser”, contó.
La incomodidad de estar en la zona rústica
Como ya varios participantes lo han expresado, una de las cosas más complejas del reality es cuando un equipo pierde y debe vivir en el establo.
“Es real que se pasa mal. De verdad es Tierra brava, el nombre lo dice, no es nada fácil estar acá. Definitivamente, la gente que está aquí es por algo, son seleccionados, yo creo que hay que tener bastante aguante, bastante control mental, huevos, porque si no tienes huevos, imposible continuar”, detalló.
En esa misma línea, destacó que “se ponen a prueba muchas cosas dentro del reality. Ya sea que estés en el VIP o que estés en el establo. Se ponen en juego la paciencia, tolerar ciertas cosas de los participantes, estar peleando por comida. Llegas al punto de esconderte las cosas para que otros no se la cojan y tú puedas comer”.
A renglón seguido, comentó que “lo más difícil es estar en el establo son las camas, yo sufro de la columna y olvídate estar ahí, es un martirio. Y hay que adecuarla y ya uno se las ingenia, arma la cama de otra forma, le pone más paja, no sé”.