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Paulina Nin analizó la evolución de las mujeres en la pantalla chica, destacando su rol en espacios como el Festival de Viña y el matinal “La mañana del trece”. Recordó una televisión machista en sus inicios y cómo logró desafiar los estereotipos de la época al exigir igualdad de condiciones. Nin reflexionó sobre la importancia de abrir puertas para otras mujeres en la industria y brindó consejos a las futuras comunicadoras.

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En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Paulina Nin conversó con Página 7 y entregó su visión respecto a la evolución del género femenino en la televisión.

La comunicadora leyó las noticias en 60 minutos, animó el Festival de Viña del Mar y lideró en solitario el matinal La mañana del trece, espacios que hasta ese momento eran dominados por hombres. Actualmente, forma parte del programa El medio día de TVN, que conduce Daniel Fuenzalida.

“En el 79, 80, cuando yo empecé, después del Miss Chile, sin lugar a dudas era una televisión absolutamente machista. Los hombres lideraban, mandaban, decidían, los hombres eran los conductores, presentadores, lectores de noticias”, comentó.

“Las mujeres estaban como recién incursionando y se visualizaba más como la acompañante de, la cosa bonita que tenía el conductor del programa. Se veía mucho rostro femenino como la modelo que llevaba el sobrecito. Se veía más a la mujer como la cosa linda para acompañar”, agregó.

Luego, recordó su participación en el Festival de Viña del Mar. “Ahí, hasta el momento en que pedí que se considerara mi trabajo en igual proporción al de Antonio (Vodanovic), la mujer era la acompañante, la niña bonita que se paraba al lado de él y que Antonio la sacaba del codo y la ponía ahí en el escenario”, indicó.

¿Considera que le abrió las puertas a otras mujeres?

“Yo creo que con la postura mía de pedir, con mucho respeto: ‘Oye, lo poquito y nada que haga, dénmelo, por favor, tranquilo y sola, respeten mi trabajo’. Yo creo que sí, logré que se abrieran otras puertas y que se empezara a cambiar esa visión de la mujer”.

“Ahora, no todas tienen el carácter que tiene uno. Por ejemplo, la Tati Penna, me hice muy amiga de ella, porque tenía como esa cosa y ese carácter como yo. Pedir respeto y protagonismo sin dejar de lado al acompañante, en igualdad de condiciones”.

¿Cómo recuerda su paso por La mañana del trece?

“Hasta ahora no hay una mujer que lidere un matinal sola, 5 o 4 horas y media al aire sola, acompañada de una perrita y con un cocinero que era mi ayudante, en el sentido de que de repente interactuaba mucho con él”.

“Le agradezco a Dios todas las cosas que la televisión y el medio me han propuesto y que he aceptado, que han sido tremendos desafíos”.

“La lectura de noticias sin haber hecho un curso ni nadie me preparó. El Festival de Viña, me preguntaron, dije que sí, sin perder prensa eso sí. Después, ‘queremos que te vengas a abrir y que se enciendan televisores y sola’, en Canal 13. Tremendo desafío, vamos”.

“Acepto los desafío porque creo que uno, lo primero que tiene que hacer es creer en uno, en lo que uno puede lograr. También conozco mis limitaciones. No podría decirte ‘voy a hacer un programa donde yo voy a cantar’. No, porque no canto. Creo que eso es lo principal”.

¿Qué falta a su juicio?

“Me encanta ver a mujeres liderando en noticieros, liderando el Festival de Viña como la Karen (Doggenweiler). Ahora la duda es qué hombre contratarán para que la acompañe, cambió la cosa. Y eso me gusta mucho”.

“Creo que todavía hay una brecha salarial. Por mucho que digan ‘no, esta gana muchísimo’, los hombres siguen ganando más y eso no lo encuentro justo”.

“Lo otro, equiparar la igualdad de trabajo en cuanto a que si necesitas permiso porque eres mamá, lo mismo tendría que pasar para el hombre. Si estoy trabajando, leo noticias, ponte tú, y tengo un hijo enfermo, tener esa posibilidad de ciudarlo”.

¿Algún consejo para las mujeres que parten en TV?

“No confundir el ser auténtica, espontánea, con la chabacanería, el hacer cualquier cosa. Y lo otro, saber que el público es lo más importante, el que está al otro lado de la cámara, la abuela, la dueña de casa, el marido, el cabro joven, que además te tiene que conocer por las redes sociales”.

“Mantener una línea de trabajo en fondo. Yo empecé con una línea y es la misma que tengo hasta ahora”.