VER RESUMEN
Pancho Saavedra se alista para la temporada 14 de “Lugares que hablan” con un giro especial al incluir a sus hijos en la travesía. El animador destaca la importancia de equilibrar su vida familiar con la laboral, mostrando a sus hijos una realidad distinta a la suya. A través de este programa, busca inculcarles valores como el esfuerzo y la humildad, al tiempo que protege su privacidad en medios y redes sociales. Los pequeños tuvieron una inesperada participación en un episodio de Chiloé, revelando la faceta más íntima de Saavedra como padre comprometido y amoroso.
Pancho Saavedra se prepara para volver a recorrer Chile con la temporada 14 de Lugares que hablan, un programa que durante años lo llevó por distintos rincones del país y que, esta vez, también tendrá un cruce muy especial con sus hijos.
Pero detrás de esa vida en terreno existe otra que el animador resguarda especialmente: la familiar. Y con dos hijos pequeños en casa, surge una pregunta inevitable: ¿cómo logra hacer convivir ambos mundos?
En conversación exclusiva con Página 7, Pancho explicó que su realidad no es muy distinta a la de tantos padres que deben trabajar para sacar adelante a sus familias.
“No es nada distinto a lo que hace cualquier persona en Chile y en el mundo. Papás que tienen que trabajar para darles mejores oportunidades a sus hijos en la vida”, comentó.
En su caso, destacó que junto a su esposo lograron construir una dinámica que les permite organizarse. “Nosotros, familiarmente, estamos muy bien estructurados, gracias a Dios. Estamos muy bien afianzados. Yo me saco el sombrero por mi familia y por mi esposo“, expresó.
Y en esta nueva temporada ambos mundos se acercaron más de lo habitual, pues Laura (4) y Emilio (2) lo acompañaron en algunos viajes.
“He tenido la posibilidad de que mis hijos me hayan ido a acompañar a hacer Lugares que hablan, en dos o tres capítulos. Se han ido a Chiloé y a Valdivia”, contó.
La enseñanza que Pancho Saavedra busca entregar a sus hijos
Para el conductor, llevarlos consigo también tuvo otro propósito: mostrarles una realidad distinta a la que conocen diariamente. “A mí eso me interesa, que los niños no crezcan en una burbuja, que sepan que la vida es trabajo, que la vida es humildad y que ellos conozcan el Chile real. Porque Chile de Vitacura no es la verdad”, afirmó.
Por eso, espera que entiendan desde pequeños el valor del esfuerzo. “Ellos tienen que saber de chiquititos que la vida cuesta, que las cosas se consiguen con esfuerzo, que no les vaya a regalar un auto a los 18, que trabajen y se lo compren”.
Saavedra recalcó que asumir esas responsabilidades forma parte de su manera de entender la paternidad. “Yo estoy enamorado de mi familia”, aseguró, antes de cuestionar a quienes se desentienden de sus hijos y no pagan pensiones.
“Nosotros sacamos la chucha para que nuestros hijos tengan mejores posibilidades que nosotros“, enfatizó. Sin embargo, uno de esos viajes terminó dejando algo inesperado en pantalla.
La especial aparición de Laura y Emilio en Lugares que hablan
Todo ocurrió mientras grababan una secuencia en Chiloé. “Se escuchaban dos vocecitas. Se escuchaban hablando, hablando, hablando”, recordó Pancho Saavedra.
El animador siempre ha mantenido una postura clara respecto de su exposición. “Yo nunca he querido exponerlos ni mostrarlo ni en la televisión ni en fotos. Yo soy bien enemigo de eso porque uno tiene que cuidarlos“, explicó.
Pero esta vez la espontaneidad pudo más. “En un momento sí se van a ver de espaldas, porque no pude hacerme el loco. Ellos dos se tiraron encima de mí a abrazarme, ‘papá, papá, papá’, no sé qué“, reveló.
“Esto también tiene que ver con la honestidad. No me puedo hacer el loco con mis hijos si estaban los dos cuchicheando”, sostuvo, confirmando que “así como los muestro en Instagram a veces de espaldas, van a aparecer en un capítulo de Lugares que hablan“.
“Ellos ven que la gente a veces se me acerca, me abraza. Y ellos se mantienen al margen”, comentó. Para él, la enseñanza es: “Este es un trabajo como cualquier otro, que el papá no es especial“.