El buen recibimiento de Prohibida Obsesión tiene muy contenta a Mónica Godoy, quien es parte del elenco de la nueva teleserie nocturna de Mega, donde interpreta a Paloma, un personaje que irá atravesando importantes transformaciones a medida que avance la historia.
En conversación con Página 7, la actriz valoró los resultados que ha conseguido la producción y destacó la recepción que ha tenido entre los televidentes.
“Me parece maravilloso el éxito, los números. Feliz, estamos súper contentos todos, sabemos que es una buena teleserie, que es increíble y que es potente, intensa y entretenida. Que además tiene tintes de comedia en la historia de Andrés Velasco y la mía”, comentó.
Godoy reconoció que para el elenco también fue especial ver finalmente el primer capítulo en pantalla, ya que hasta ese momento solo habían conocido la historia a través del guion y del proceso de grabación.
“Nosotros no habíamos visto el primer capítulo, entonces para nosotros también es emocionante verlo. Una cosa es leerlo, actuarlo, y otra cosa es ver el trabajo de todos los compañeros, así que muy contenta”, señaló.
La nueva dupla de Mónica Godoy y Andrés Velasco
En Prohibida obsesión, Godoy vuelve a compartir roles de pareja con Andrés Velasco, con quien ya había trabajado en El laberinto de Alicia.
La actriz destacó la química que mantienen desde aquella producción y aseguró que reencontrarse en pantalla ha sido una experiencia entretenida.
“Con Andrés siempre hemos tenido una química súper rica para trabajar, nos conocimos esa vez y ahora volvemos a ser pareja, nos reímos mucho, lo pasamos muy bien, somos buenos para la talla”, contó.
Sobre lo que viene para su personaje, Godoy adelantó que la primera impresión que genera Paloma irá cambiando con el avance de la teleserie.
“En el primer capítulo me deja como una bruja, pero de bruja no tengo nada. Después se van a ir dando cuenta de que de bruja no tengo nada. Y que es al revés, que el que se tiene que llevar los coscorrones es él”, adelantó.
En ese sentido, explicó que la historia de la pareja estará marcada por conflictos que irán tensionando su relación.
“Él oculta crisis después de tantos años, y Paloma está llena de deseos, de pasión, y su marido está muy aproblemado por deudas que lo desconcentran de la parte íntima”, detalló.
Para la actriz, uno de los aspectos que más le gustan de la teleserie es precisamente la rapidez con que se desarrollan sus conflictos, evitando extender una misma trama durante demasiados capítulos.
“Lo que me gusta de esta teleserie es que los conflictos no se quedan eternos ni se estiran como chicle 30 capítulos, sino que se plantea y se soluciona y viene otro”, destacó.
De hecho, aseguró que la forma en que está escrita la producción también genera entusiasmo entre los propios actores.
“Suele pasar que cuando como equipo estamos ávidos de leer los capítulos, y nos los devoramos, es una muy buena señal, que está bien escrita y después llevarla a escena se pone más entretenida”, afirmó.
El desafío de trabajar con niños en una teleserie para adultos
Otro de los elementos que marcan el rol de Mónica Godoy en Prohibida obsesión es que interpreta a una madre de dos niños, cuyas edades son similares a las de sus propias hijas en la vida real.
Consultada por Página 7 sobre el desafío de trabajar con menores en una producción de corte adulto, la actriz tuvo palabras de cariño para sus compañeros de elenco más pequeños.
“Son unos tiernos, amorosos, educaditos, todo lo que uno quiere como hijo. Ha sido también súper rico poder compartir con los niños, porque ellos también están emocionados”, comentó.
Sin embargo, explicó que la naturaleza de la teleserie implica ciertos resguardos y que los menores no participan de algunas escenas debido al contenido de la historia.
“Hay que sacarlos igual para ciertas escenas, porque esta es una teleserie para adultos, intensa. La historia no se centra en los niños”, aclaró.
Así, mientras Prohibida obsesión continúa desarrollando sus distintas tramas, Mónica Godoy anticipa que Paloma todavía tiene varias facetas por mostrar, especialmente a medida que los conflictos de su matrimonio comiencen a quedar al descubierto.