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A horas del estreno de la octava temporada de “Siempre hay un chileno”, Marcelo Kiwi reveló a Página 7 los detalles de su exitoso programa del Área de Cultura de Canal 13. Destaca la conexión personal del conductor con los protagonistas y la diversidad de historias que buscan representar a los chilenos alrededor del mundo. La clave del programa radica en la investigación previa, el dinamismo en el montaje y la selección de personajes variados. Kiwi, experimentado viajero, sigue conmoviéndose en cada encuentro, prometiendo episodios con propuestas sorprendentes y entretenidas.

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A pocas horas del estreno de la octava temporada de Siempre hay un chileno, Marcelo Kiwi conversó con Página 7 sobre las experiencias, los desafíos y los detalles menos conocidos del espacio del Área de Cultura de Canal 13.

El conductor adelantó parte de lo que traerán los nuevos episodios y profundizó en la fórmula que mantiene vivo el interés por las historias de compatriotas que construyen sus vidas lejos de Chile.

Uno de los aspectos que distingue al programa es la cercanía entre su conductor y los protagonistas. Kiwi también vive fuera de Chile y lleva años radicado en Barcelona, España, por lo que comparte con sus entrevistados la experiencia de instalarse en otro país.

Esa conexión, sin embargo, no significa que pueda grabar sin dificultades. “Yo trato de andar lo más imperceptible posible, ojalá ser invisible porque cada vez hay más restricciones para grabar en el mundo”, explicó.

Por eso, cuando alguien se acerca al equipo, procura pasar inadvertido y mantener la apariencia de un turista que registra sus vacaciones.

La búsqueda de historias también forma parte de la identidad del espacio. En lugar de concentrarse en un solo país para desarrollar varios capítulos, el equipo recorre distintos rincones del mundo en busca de experiencias que representen la diversidad de los chilenos.

“Nosotros tratamos de dar la vuelta al mundo buscando historias interesantes, tratamos de buscar variedad y lo mismo también hacemos con los personajes”, comentó.

En esa selección caben personas jóvenes y mayores, hombres y mujeres, artistas, empresarios, emprendedores y protagonistas de distintas realidades sociales, políticas y deportivas.

Para Kiwi, la amplitud de miradas resulta fundamental para mostrar las múltiples formas de ser chileno.

La receta del éxito de Siempre hay chileno


Pero, ¿cuál es el secreto detrás de la continuidad del programa? El conductor apuntó directamente a la preparación que antecede a cada grabación.

“La salsa secreta de Siempre hay un chileno está en su investigación. Todo parte con una buena investigación”, sostuvo.

Después llega el trabajo de grabación y montaje, donde el equipo busca un resultado dinámico, entretenido y capaz de sorprender al público. Aun así, Kiwi tiene claro que la edición no puede resolverlo todo: “Si no hay buenos personajes, no hay nada que lo arregle”.

El proceso también implica renunciar a muchas historias y momentos, pues cada encuentro puede extenderse durante horas, pero que en pantalla se traduce a minutos.

“Yo grabo con cada uno como 7 u 8 horas y el resultado final es media hora. Hay un montón de cosas que quedan fuera y me da una pena terrible. Mucho de ese material va a dar al can al de YouTube que tenemos”, explicó.

La experiencia acumulada no ha eliminado su capacidad de asombro. Aunque reconoce que al principio todo le parecía más sorprendente, todavía encuentra situaciones que lo conmueven profundamente.

“Hay veces que estoy grabando y te juro que se me cae una lágrima”, confesó.

Esa sensibilidad convive con una larga trayectoria viajera: desde los 15 o 16 años, Kiwi ha recorrido el mundo, muchas veces en solitario, y asegura que esa experiencia permite conocerse mejor.

“Uno realmente se conoce cuando viaja solo”, afirmó, junto con reconocer que se siente privilegiado por haber llegado a todos los continentes.

Los viajes, eso sí, no siempre ofrecen experiencias cómodas o seguras. Kiwi ha buceado con tiburones, visitado lugares donde el equipo fue a cazar cocodrilos y ha recorrido barrios peligrosos.

En temporadas anteriores, también protagonizó encuentros memorables, como el que tuvo con Joseph Blatter, expresidente de la FIFA.

“Estuve sentado con Joseph Blatter a esta distancia y estuvimos ahí echando el chiste. Muy simpático, Joseph”, recordó.

Aunque no adelantó si esta nueva entrega incluirá figuras de ese nivel, sí prometió personajes que hacen cosas sorprendentes y propuestas variadas, entretenidas, además de algún cameo interesante.

“En mi vida normal, soy una persona muy tranquila, que pasa por tímido, no hago nada arriesgado. Pero cuando yo estoy con una cámara soy capaz de hacer cualquier cosa”, sentenció.