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La obra Las aristócratas, que se presenta en el Teatro Biobío, aborda la libertad y deseos postergados de mujeres de la alta sociedad chilena entre el siglo XIX y 1930. El codirector Felipe Zambrano invita a reflexionar sobre pasado, presente y futuro. Los personajes reflejan la lucha femenina por respeto y poder, con Luz Jiménez representando la opresión y Pascale Zelaya el discurso opositor, mostrando que las tensiones de la obra siguen vigentes en la actualidad.
Las aristócratas, una obra ambientada entre fines del siglo XIX y la década de 1930, llega este sábado 24 de abril al Teatro Biobío con una historia que aborda la libertad, la maternidad y los deseos postergados de mujeres de la alta sociedad chilena.
En conversación con Página 7, su codirector y dramaturgo, Felipe Zambrano, invitó al público a verla como una forma de “observar el pasado, evaluar el presente y ver cómo se sigue construyendo el futuro”, señaló, adelantando que, pese a lo doloroso del conflicto, “el público va a reír mucho y se va a emocionar”.
Esa misma mirada se refleja en los personajes. Luz Jiménez contó que encarna a una mujer que “está en la oscuridad obligatoria. Vivo el dolor, en la lejanía”, dando cuenta de las distintas formas en que las mujeres han sido relegadas. “Se ha luchado mucho y se ha ganado terreno, pero aún falta respeto”, agregó.
Por su parte, Pascale Zelaya explicó que su rol como Sor Clemencia representa la vereda opuesta dentro de la historia. “Viene a encarnar el discurso opositor”, dijo, destacando que las tensiones de poder que muestra la obra no están tan lejos de la actualidad. “Empiezan a resonar con figuras que tenemos hoy en día”, afirmó.