La parvularia del humor: el duro camino de La Rouse para llegar a ser comediante
Rosa Herrera, mejor conocida por su nombre de humorista La Rouse, declaró sobre la experiencia y construcción que tuvo como comediante previo a su participación en el programa Coliseo de Mega.
Antes de participar por una chance en el Festival de Viña del Mar, la artista tuvo un gran camino de transformación para llegar al personaje que es hoy, nos comentará sobre su trayectoria y eventos importantes.
¿Cómo brotó La Rouse?
Según contó a Página 7, la Rouse adoptó su apodo debido a que: “Cuando fui a la universidad y tuve la oportunidad de cambiar mi vida, me bautizaron mis compañeros como la Rouse porque era más top y me identifiqué mucho más con eso”.
“Pero en una de esas personalidades es la que tiene que ver como parvularia, encontré que había mucho material para poder conversar, hablar y reírnos del tema, mucha gente se podía sentir cercana a mí”, declaró.
Respecto al principal motivo para construir a este personaje, ella admitió que: “Todo esto salió de las tías del Cajón del Maipo justo en el momento en el que quedé en el programa, entonces tenía que tomar una buena decisión, salía como la Rouse o salía como la tía de jardín”.
El arduo camino de la comediante
Aunque ella se encuentre en un gran momento de su vida, el camino para llegar hasta aquí fue muy reñido. “Mi mamá quería que yo trabajara saliendo de octavo año. No quería que siguiera estudiando porque, obviamente, servía más trabajando en casa. Pero tomé la decisión, como estaba estudiando para ser técnica en párvulo, hice cosas con niños también y en eso se me ocurrió ser payasita”, expresó.
De hecho, un gran apoyo para impulsar sus estudios fue formar parte de Fundación Integra. “En los tiempos que yo entré me capacitaban y era algo que me fascinaba poder aprender gratis. Era algo que me tenía muy emocionada porque tenía la posibilidad de estudiar, cosa que está muy difícil últimamente”, dijo.
Su pasión por pintar sonrisas
Sobre su participación en Coliseo, comentó que ella nunca se lo imaginó. Además, de confesar su principal motivación para seguir por el mundo de las risas.
“Es una historia un poco emocional. Mi papá falleció de cáncer hace cinco años. Cuando tenía que ir a animar cumpleaños, tenía que pintarme la cara y veía a mi papá tan enfermo que me daba pena. Yo no podía ir a los cumpleaños, pero él me atajó una vez la mano y me dijo: ‘Hija, el mundo tiene que ver tu luz, tu chispeza, tu picardía'”, comentó.
Y concluyó: “Cuando falleció dije: ‘Tengo que hacer algo, tengo que hacer algo para mí’. Me llegó el tema de hacer un curso de comedia y fue un acierto, porque cuando me subí al escenario lo primero que sentí fue la energía de mi viejo y las ganas que tengo de pintar un millón de sonrisas, y las quiero pintar. Voy en un cuarto, pero vamos bien encaminados”.